Clasificación científica
Nombres comunes
Introducción
Características botánicas y morfológicas
Ecología y clima
Suelo
Características de la madera
Repoblación
Selvicultura
Aspectos fitosanitarios
Otros Aspectos de Interés
Referencias



Clasificación científica:

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Reino: Plantae

División: Pinophyta

Clase: Pinopsida

Orden: Pinales

Familia: Pinaceae
Subfamilia: Pinoideae

Especie: Pinus

Género: Pinus
Subgénero: Diploxylon
Sección: Taeda
Grupo: Insignes

Nombre binomial: Pinus radiata D.Don

Nombres comunes:


Sinónimo: Pinus insignis Douglas
Nombre vulgar: Pino de Monterrey, pino insigne
Nombres en gallego: Piñeiro americano, piñeiro de Monterrei, piñeiro insigne, piñeiro de repoboación
Nombres comerciales: Pino de Monterrey, pino insignis


Introducción:

Etimológicamente, el nombre de la especie deriva del latín RADIATUS, lo que significa radiante, brillante; por su elegante porte.
Esta pino es natural de la región de Monterrey (California).

Características botánicas y morfológicas:


Los brotes de primavera son multinodales, agrupándose las ramas en uno o más pseudoverticilos. Las acículas se agrupan, predominantemente, en fascículos de tres salvo la variedad "binata" de las islas mejicanas de Guadalupe y Cedros que lo hacen predominantemente en fascículos de dos. Tienen longitudes entre 7 y 18 cm; persisten verdes de dos a cuatro años, dando a la copa un aspecto muy denso, de tonalidad más oscura que la del pino pinaster.
En su hábitat original florece a finales del invierno o principios de primavera, madurando los conos (piñas) en el segundo otoño. Se insertan en el segundo verticilo de las guías, principal o laterales.

En Galicia, las piñas se forman al principio de la primavera, si bien en un mismo año pueden formarse hasta tres pseudoverticilos seguidos con piñas. Esta característica puede confundir sobre la edad del pie.
Las piñas tienen carácter serotino, esto es, permanecen sujetas al árbol durante muchos años, conservando viable la semilla. Sólo se abren temporalmente, cuando hace calor fuerte, soltando parte de los piñones y volviendo a cerrarse después. El incendio produce intensa diseminación. El peso medio de una piña es de 100 g y contiene entre 70 y 120 piñones. Por kilogramo, el número de piñones varía entre 28.000 y 40.000 unidades, con una media de 35.000 unidades.

El porte del árbol varía según la espesura en que se haya desarrollado. En densidades normales como en las repoblaciones artificiales, forma durante 40 ó 50 años, copas estrechas y puntiagudas que dan a sus masas la silueta de abetales de pícea. Luego dejan de crecer en altura y tienden a aplanarse. Si el sitio es resguardado y de suelo profundo, la altura de los pies dominantes puede llegar a 40 m, pero en los sitios peores, más expuestos o de suelo superficial, no pasan de 10 m. Si el pino ha crecido aislado, como en parques o en masas abiertas, el árbol pierde pronto la guía principal, desarrolla ramas gruesas y largas y forma una copa grande, globosa, a altura variable, que de no haber poda, puede comenzar próxima al suelo. Comparado con el pino pinaster este árbol mantiene verdes las ramas bastante más tiempo originando copas más largas, que en las repoblaciones varían desde 1/2 hasta 1/6 de la longitud del tronco, según la espesura. Experimenta una mala poda natural, permaneciendo las ramas secas en el tronco durante muchos años. El peso en verde del ramaje en árboles jóvenes, de 21 cm de diámetro normal crecidos en espesura, equivale aproximadamente al 50% del peso del tronco.

Es muy rara la presencia de diámetros superiores al metro debido a la corta vida de este árbol que no suele durar más de 100 años en sus bosques naturales.

En cuanto a la calidad del tronco, derechura, abundancia y grosor de las ramas, aparecieron diferencias en la experimentación de procedencias, mostrándose superiores los orígenes del sur de su área, Cambria y la isla de Guadalupe que, sin embargo, son de crecimiento más lento.

El coeficiente mórfico en los bosques artificiales varía entre un valor medio de 0,410 para árboles de 30 cm de diámetro y 0,385 para los de 40 cm.

La esbeltez, relación entre la altura y el diámetro normal, en las masas del Norte de España en espesura completa tratadas según las tablas de producción de Echevarría (1942) varía a los 25 años desde 113 para la calidad I (con 780 pies/ha.) y 65 para la calidad V (con 1.480 pies/ha). En cambio, en las tablas modernas para el País Vasco (Madrigal, 1975) con espesuras muy inferiores se dan esbelteces a los 25 años de 79 para la clase I (con 399 pies/ha) y 74 para la clase III (con 436 pies/ha). En las tablas chilenas (1985) en masas de 30 años varía entre 109 para clase I y 83 para clase III, ambas con 611 pies/ha.

La esbeltez reviste especial importancia en relación con los daños por el viento. Así, por ejemplo, en el pino pinaster se recomienda no pasar de 70 para disminuir estos daños a los que es muy sensible. En el pino insigne son tolerables esbelteces mayores.
Los árboles adultos presentan una corteza rugosa y gruesa que puede alcanzar los 8 cm de espesor. En Chile se estima que su porcentaje en volumen del tronco hasta diámetros en punta de 10 cm, en rodales coetáneos, varía entre 12,4% para diámetro medio del rodal de 12 cm, hasta el 23,4% para rodales con diámetro medio de 40 cm, con media de 17,5%.

El peso específico en verde del tronco con corteza se acerca y a veces rebasa los 1.000 kg/, pudiendo perder un 35% del peso a los 2 meses de almacenaje al aire libre en verano en el Norte de España (Echevarría, 1944).

En cuanto a la densidad básica (peso seco volumétrico) de su madera varía mucho con su posición dentro del tronco. En la madera juvenil (5 anillos del centro) es de 300 a 350 kg/m³, mientras que en la más periférica, por encima del anillo 21, puede sobrepasar los 450 kg/ (datos de Nueva Zelanda).

El sistema radical en la mayor parte de su hábitat es superficial. Las raíces principales que sostienen el árbol están situadas en los 60 cm superiores. Para mejorar la resistencia al viento, en su empate con el tronco se desarrollan unos abultamientos característicos. Las raíces pueden extenderse hasta distancias de 12 m, entremezclándose e injertándose con las de otros pies. La mayor parte de las raíces se mantienen en los 30 cm superiores invadiendo con numerosas raicillas la espesa capa de mantillo cuando éste está presente.

En resumen:

Porte: árbol resinoso, monoico, de talla grande a muy grande, en España puede sobrepasar los 30 metros, alcanzando en otros países hasta 50 metros. Tronco recto, con ritidoma pardo-rojizo grueso, prematuramente agrietado, rugoso, al fin pardo oscuro. Copa alta, cónica y largamente apuntada cuando es joven, globosa o truncada cuando es adulta. Ramas verticiladas, en forma de candelabro, horizontales o erecto-patentes en el arranque, vertical-ascendentes en sus extremos, cortas respecto a los entrenudos, caracteristica que le proporciona al árbol un peculiar aspecto. Raices someras, poco desarrolladas respecto a la copa.
Hojas de 7-15 x 0,12-0,17 cm, persistentes, simples, aciculares, flexibles y color verde brillante, reunidas en grupos de 3(en la estirpe de la isla de Guadalupe en grupos de 2), rodeados en la base por una vaina membranosa.
Yemas ovoideo-agudas, con escamas rojizas, poco resinosas. Campos de cruce del leño con dos o más punteaduras lenticulares u ovaladas, generalmente desiguales, con rebordes gruesos.
Piñas(estróbilos): de 7-14 x 5-8 cm, verticiladas por tres o cinco, subsentadas y muy asimétricas. Apófisis inferiores externas muy abultadas, casi planas las de la cara interna. Muy serotinas, especialmente en los ambientes húmedos en los que se cultiva esta especie.
Semilla de 5-8 mm, anegrada, con ala estrecha de 15-20 mm y cabeza lignificada. Madura en otoño del año siguiente al de la floración.
Flores unisexuales, las masculinas reunidas en conos de 2 cm, color pardo amarillenta con tinte rosado, muy abundantes y agrupados en la base de los brotes anuales . Las femeninas reunidas en conos color púrpura violeta, agrupados por pares o en verticilos de 3-5, situados en el ápice de los brotes.
Hábitat: Su área natural corresponde a la costa de California. En España es la conífera exótica más utilizada en repoblaciones, sobre todo en la Cornisa Cantábrica y especialmente en Guipuzcoa y Vizcaya.
Temperamento: Medio y con tendencia a la luz. Las plantas se desarrollan relativamente bien a la sombra, pero en estado de fustal no tolera la cubierta.
Crecimiento: Rápido, aunque en su área natural sea lento. Sus masas típicas presentan un crecimiento, a turno y espesuras adecuados de unos 14 metros cúbicos por hectárea y año.
Longevidad: entre corta y muy corta. Unos 150-200 años, con algunos individuos monumentales de longevidad reconocidamente mayor, hasta 240 años y más.


Ecología y clima


Restos fósiles delatan la presencia de este pino en el Pleistoceno en una banda continua a lo largo del litoral californiano. Lo que se conserva en la época actual de este área antigua se reduce a los cinco pequeños enclaves que describe el cuadro siguiente y sitúa el mapa adjunto.
Las exiguas existencias en las islas mejicanas están integradas por pies aislados y bosques decadentes de pies viejos sin regeneración espontánea reciente por la presencia de cabras en los últimos decenios. En los tres enclaves californianos, en cambio, el bosque mantiene una buena y densa regeneración si bien al acercarse al estado adulto va pasando a la masa abierta característica de la especie en estado natural. Este bosque ocupa la franja que queda entre el borde del mar y las sierras costeras por cuyas laderas, que reciben los vientos marinos, sube sin alejarse del mar hasta una distancia máxima de once kilómetros.
Del comportamiento de este pino en relación con el régimen térmico hay que destacar su capacidad para crecer con las temperaturas relativamente bajas que caracterizan allí al período vegetativo de su hábitat. Este comienza ya en enero, siendo la temperatura óptima del suelo para el crecimiento de sus raíces de 15ºC, esto es, cinco grados menos que el óptimo de otros pinos. Contrasta en esto con su poca resistencia a heladas que le vetan su utilización en muchos países del sur de Europa. Ensayos de procedencias en los países de adopción muestran un gradiente en esta resistencia que disminuye de norte a sur de su área natural.
En cuanto al régimen de lluvias, éstas suelen totalizar entre 400 y 500 mm, salvo en el extremo norte de su área, donde llegan a 900 mm. Es de destacar en todo el área la carencia casi total de precipitaciones durante el período estival, con un período seco que puede durar 5 meses. Sin embargo, estos datos son engañosos ya que en el área natural del P. radiata se producen otras aportaciones de agua cuyo origen hay que situar en una combinación singular de varios factores derivados de la presencia en la costa durante el verano de aguas muy frías. Esta frialdad es provocada, en parte, por la corriente marina de California que viene del Norte a lo que se suma el surgimiento de aguas profundas frías, que ocasiona el anticiclón del Pacífico. La proximidad a estas aguas frías de las masas de aire recalentadas de las tierras del interior origina una estrecha banda de nieblas y nubes a lo largo del litoral, zona de la que nunca se sale el área natural de este pino.
El fenómeno climático antes descrito origina una alta humedad relativa en verano (no baja del 60% ó 70% en julio), una insolación baja (el cielo está cubierto una tercera parte de los días del año), así como abundantes precipitaciones por el goteo de las copas envueltas en niebla (se han medido 15 mm algunas semanas), aportación que no delatan las estaciones meteorológicas convencionales.
En el Estado español sólo se da una situación parecida, aunque menos acusada, en algunas zonas de Canarias, donde en verano la corriente marina canaria, fría, dirigida hacia el sur y la circulación atmosférica con predominio de los alisios actuando en la misma dirección, dan frescura al ambiente y provocan frecuentes nieblas en verano, aunque con mínimas precipitaciones.
En los países templados donde no se dan aquellas características, para que el pino se instale sin dificultad se precisa un régimen de lluvias abundante y mejor repartido que en su país, como sucede en el Norte de España. Debe de tenerse en cuenta, sin embargo, que en algunos países con predominio de lluvias de verano, el pino puede sufrir ataques de hongos (granulodiplodia) que pueden desaconsejar su utilización.
No existen nevadas en su área natural. En los nuevos emplazamientos este meteoro puede causar daños importantes sobre todo cuando ha crecido con sombra lateral y adquiere un porte excesivamente esbelto.
El viento, con una velocidad media anual de sólo 7,6 km/h en su área natural, no le crea problemas. Sin embargo, en Nueva Zelanda y Australia se considera este factor como uno de los más limitativos en su utilización. En Galicia, en cambio, cuando se le compara con el pino pinaster destaca por su mayor resistencia a este agente. Sin embargo, han aparecido daños en parcelas de buena calidad de suelo, donde los árboles adquieren pronto grandes dimensiones, en sitios normalmente resguardados pero expuestos esporádicamente a fuertes rachas de viento.

En resumen:
Se cultiva principalmente a baja altitud, por debajo de los 800m, en zonas de clima suave y húmedo. El P.radiata es termófilo y propio de un clima submediterráneo. Exigente humedad ambiental y como mucho escasas heladas y nunca tardías. En su hábitat de origen es muy resistente a la sequía ya que apenas percibe precipitaciones, sin embargo en las repoblaciones peninsulares (principalmente Asturias y Cantabria) sí las recibe y crece muy rápidamente.

Suelo:


La singularidad citada con respecto al clima contrasta con la amplia variedad de rocas madre sobre las que crecen sus masas naturales: pizarras, esquistos, areniscas marinas, areniscas silíceas poco consolidadas, granitos y calizas.
Los suelos son también muy variados pues pertenecen a once series de cuatro órdenes de la clasificación americana. Son ácidos o muy ácidos, la mayoría profundos, franco arenosos de buena permeabilidad, por lo menos hasta que se presenta la capa arcillosa característica de muchos de sus pinares. Se le da mucha importancia a la profundidad a la que se encuentra esta capa arcillosa, ya que ejerce un papel crítico en la existencia de este bosque en sitios secos. Dicha capa impide que el agua se infiltre lejos, manteniendo la humedad todo el año a disposición del árbol. La profundidad óptima para dicha capa se estima entre 50 cm y 85 cm, suficiente para el sistema radical superficial de este pino. En la superficie de dicha capa arcillosa, ligeramente penetrable por las raíces, se dan condiciones ideales de humedad y de pH para una buena proliferación de micorrizas que permiten al pino una buena captación de agua y nutrientes.
En Galicia vegeta bien sobre suelos muy variados. Las únicas restricciones se observan en suelos mal drenados o en suelos ultrabásicos que por su rareza y especial intolerancia es preciso reseñar.

En su área natural, una característica importante del suelo bajo este pinar es la gruesa capa de hojarasca y residuos orgánicos que acumula en su superficie, sobre todo en los mejores sitios. Puede alcanzar grosores entre 8 cm y 15 cm y puede retener varias veces su peso en agua. Su parte inferior, descompuesta, origina un rico humus en el que se desarrollan numerosas raicillas. En nuestro país se puede comprobar este mismo fenómeno. Así, en el País Vasco se obtuvieron 42 t/ha de materia seca del material acumulado bajo pinar de 30 años con cerca de 900 kg/ha de nutrientes y una descomposición muy lenta. Esta acumulación viene a ser el doble de la producida por otros pinos, diferencia mucho mayor si se compara con el mantillo de los bosques de frondosas.

En Galicia se observa este mismo comportamiento siendo el contraste muy acusado cuando se compara su mantillo con el casi nulo producido por la Pseudotsuga en parcelas contiguas. Estos voluminosos restos pueden acarrear especiales daños por incendio, pues en nuestro clima estival, se seca en toda su profundidad originándose braseros que, al consumirse, destruye las raicillas superficiales y da entrada a los hongos radiculares que provocan la muerte meses antes o después.

En resumen:
No tolera suelos compactos, de poco fondo o mal drenados. Alcanza los mejores rendimientos sobre suelos fuertes y húmedos, siendo los silíceos-arcillosos profundos los que mejor le van en el norte peninsular.

Regeneración, tolerancia y competencia:

En su área natural, debajo de masas adultas, normalmene poco densas, pueden verse subpisos de repoblado joven. Sin embargo, es en las zonas quemadas o en los claros originados por las cortas donde exhibe una profusa regeneración. Precisamente a la frecuencia del fuego se atribuye en parte la persistecia de este bosque, sobre todo en el extremo norte de su área, donde la Pseudotsuga, más corpulenta y longeva, compite por el sitio.
A su regeneración cooperan varios factores. Las piñas se mantienen bien sujetas al árbol durante muchos años, y sólo se abren para soltar alguna semilla en tiempo muy seco, volviendo a cerrarse después. Esto le permite diseminar ligeramente en muchas ocasiones aunque no haya incendio y abundantemente, de haberlo. En el Norte de España se han dado casos de rodales mixtos de pino insigne y pino pinaster que, al quemar, se siguió un fracaso de la regeneración de éste último por haber sido arrancadas todas sus piñas por ardillas y comidos sus piñones, operación que no pudieron hacer con el pino insigne que consiguió reproducirse plenamente.
Otro factor es la tolerancia que manifiesta en sus primeras edades. Esto le permie aguantar bastantes años bajo cubiertas no muy espesas e incluso atravesar el dosel que le forma el Quercus agrifolia, fiel compañero en los tres enclaves continentales o bien surgir protegido por la media sombra de los árboles muertos por el incendio.
Es un árbol poco longevo, unos 150-200 años, con algunos individuos monumentales de longevidad reconocidamente mayor, hasta 240 y más años. La evolución típica de sus masas, cuando no existe la intervención humana, suele empezar por una espesa regeneración después de una perturbación como la provocada por un incendio o una corta, exhibiendo un precoz crecimiento desde el principio, adelantándose a otros competidores por su capacidad para crecer a temperaturas ambientales más frías, como dejamos dicho. Durante los primeros 15 años sigue creciendo en altura con la rapidez que le caracteriza, rapidez que después sólo se mantiene más o menos años en consonancia con la calidad del sitio (Nota: en su área natural, más seca, presenta crecimientos más bien reducidos, llegándose a alcanzar los 32 m³/ha/año, aunque lo normal es que su crecimiento oscile en torno a los 8-24 m³/ha/año. Sus masas más típicas presentan un crecimiento, a turno y espesuras adecuados, de unos 14 m³/ha/año).
En este proceso, pronto unos ejemplares se adelantan convirtiéndose en dominantes y deprimiendo a los restantes, para formar, con el tiempo, el bosque abierto típico de este pino. La tolerancia inicial ha ido cambiando con el tiempo hasta hacerse muy intolerante al llegar al estado de fustal. Así, de forma natural consigue las bajas espesuras que la Ordenación recomienda para la fase adulta y que se consigue a base de aplicar un régimen adecuado de claras. Estos bosques naturales suelen presentar unas existencias medias muy bajas, inferiores a 300 , contrastando con las existencias por hectárea superiores a 1000 m³ que acumulan otras especies del litoral californiano como sucede con Pseudotsuga y Sequoia.



Características de la madera:


El pino insigne proporciona muy buena calidad en la carpintería de interiores y es de mala calidad en la fabricación de pasta de celulosa química.
El pino insigne es un árbol cuya madera presenta unas características físico-mecánicas similares al resto de las coníferas (muy parecidas a las de nuestro pino, Pinus pinaster) que la hacen muy apreciada para la industria de carpintería y mueble, para la de estructuras de madera, para la del embalaje y para la de la pasta mecánica. Una de sus características más sobresalientes es su homogeneidad.
En esta especie la diferencia de densidad entre la madera de verano y primavera es pequeña y, por tanto, no influye tanto en el conjunto de su madera. Así, la madera de pino insigne presenta un alto grado de homogeneidad y un buen comportamiento mecánico, a pesar de que el tamaño de su anillo de crecimiento sea superior a 6,5 mm de media.
Para los usos actuales del pino insigne, la madera más cotizada se sitúa en los seis primeros metros a partir de la base del árbol y en la zona comprendida entre el cerne y la corteza.

Duramen y albura: el pino insigne sufre el proceso en que la madera de albura se transforma en duramen entre los doce y los quince años, más tarde que en la mayoría de las coníferas. Debido a su rapidez de crecimiento, el pino insigne es manejado en las comarcas gallegas de mayor abundancia de masas con turnos de corta en torno a 30 años. Por debajo de esta edad presenta un porcentaje de madera de duramen (baja calidad) muy pequeño, inferior al 10% del volumen total de madera. Este porcentaje aumenta con rapidez a partir, aproximadamente, de los treinta años. Datos obtenidos en Nueva Zelanda señalan que en árboles de 50 años el volumen de duramen llega al 45% del total.
En las cortas finales de montes de pino insigne, dentro de áreas geográficas donde tiene un buen crecimiento, se obtiene un buen porcentaje de madera de albura, superior al obtenido en cortas de otros pinos.

Corteza: la corteza de este pino hasta hace algunos años era un subproducto engorroso para la industria, pero a partir de unos resultados experimentales obtenidos en Lourizán, la corteza se incorpora a otros procesos industriales, fabricación de sustratos vegetales fundamentalmente, con una importante salida comercial en el sector de viveros y jardinería. Por su parte, el desarrollo de tecnología de calderas permite utilizar la corteza como combustible y en la actualidad se ha convertido en un material cotizado por las empresas que generan energía a partir de la combustión de biomasa.

% DE CORTEZA EN EL PINO INSIGNE

ZONA DEL TRONCO
%
Baja
25
Intermedia
9,7
Alta
9,0
Media tronco
14,5
% referido al volumen total del tronco con corteza en árboles adultos.

Densidad:

DENSIDAD MEDIA DEL PINO INSIGNE

HUMEDAD DE LA MADERA
DENSIDAD
12%
500 kg/m³
en verde
950-980 kg/m³

VARIACIÓN DE LA DENSIDAD EN VERDE

Zona del árbol
Densidad en verde
Baja
980 kg/
Media
920 kg/
Alta
940 kg/

Dureza: este pino corresponde a la categoría de maderas blandas, muy parecidos a los que presenta la mayoría de los pinos que existen en España, por lo que la madera del radiata es muy fácil de trabajar y ofrece valores idóneos para la penetración de útiles cortantes, clavos y tornillos.

Características mecánicas: por la homogeneidad de su madera y por su densidad, el pino insigne es muy valorado en Chile y Nueva Zelanda para usos estructurales en la construcción, bien como madera maciza o bien como madera laminada-encolada. En España, concretamente en el País Vasco donde en la actualidad se concentra la mayor parte del recurso, el pino insigne está teniendo una buena aceptación como madera estructural. La aparición en el mercado de madera sin nudos, procedente de los primeros pinares en que se han realizado podas artificiales, aumentará sin duda la demanda actual de pino insigne para estos fines. La presencia y el tamaño de nudos influye también en la rigidez de las piezas de madera, disminuyendo sus valores.
Por otra parte, la forma del fuste (tronco) del pino insigne, recto en la mayoría de los pinares gallegos de esta especie, sin curvaturas, permite la obtención de longitudes de troza superiores al pino pinaster. Todo ello sitúa a la madera de este pino en una posición muy ventajosa para su utilización en la construcción frente a la de los restantes pinos españoles.

Estabilidad dimensional: la estabilidad de una madera se mide mediante el valor de contracción total. Para el pino insigne, 14%, este valor puede ser considerado medio en relación con el conjunto de las coníferas. El coeficiente de contracción volumétrica en esas condiciones se sitúa en 0,42%.

Durabilidad: la duración natural de la madera de pino insigne es baja. No obstante, dada la porosidad de su madera los tratamientos preventivos contra agentes bióticos o abióticos son fácilmente aplicables. También la homogeneidad de su madera de albura proporciona muy buen rendimiento en los tratamientos por inmersión o al vacío. Por tanto, su madera es susceptible de mejorar su durabilidad mediante la aplicación de tratamientos químicos tanto en verde como en seco.

Aptitud frente a los usos industriales: la madera de pino insigne tiene propiedades favorables frente al cepillado y moldurado, soporta bien el torneado, se mecaniza con facilidad, permite la unión entre piezas sin dificultades y las operaciones de lijado y acabado se realizan sin problemas. Por todo ello, es una madera de buen rendimiento en la mayoría de las transformaciones mecánicas.
Las propiedades físico-mecánicas de la madera de pino insigne, así como la buena forma que, en general, presentan sus troncos, hacen que su rendimiento en los procesos de aserrado sean muy altos.
La madera del pino insigne responde muy bien a los procesos de secado artificial. Además presenta cualidades sobresalientes para la obtención de chapa destinada a tableros contrachapados o estructurales. Sin embargo, la utilización de la chapa con fines decorativos no tiene mucha demanda debido a su relativa pobreza en el dibujo.
Las características de la madera de este pino la sitúan en una calidad media para la producción de tableros de partículas. Sin embargo, su bajo contenido en resina añade un factor positivo ya que favorece el encolado de las partículas. También mejora el aspecto exterior del tablero dada su blancura y ausencia de manchas de resina. Respecto al tablero de fibras, su rendimiento es muy bueno debido a la esbeltez de sus fibras y a la blancura.
En la industria de la pasta de celulosa el pino insigne está especialmente indicado en la fabricación de pasta mecánica, pasta producida mediante desfibrado mecánico del rollizo, aunque pierde calidad debido a las manchas producidas por la elevada presencia de nudos, lo que encarece el proceso de blanqueo. El rendimiento medio en la producción de pasta mecánica es de 450 kg de pasta a partir de 1 de pino insigne con corteza.
Los inconvenientes para su uso se derivan de la presencia de defectos que puedan afectar a su rigidez y a la resistencia mecánica. En este sentido, la densidad y la presencia y tamaño de los nudos cobran una especial importancia. Los cuidados selvícolas orientados a conseguir madera muy homogénea, así como a producir madera libre de nudos son, fundamentalmente, para mejorar la aptitud del pino insigne para las estructuras laminadas-encoladas.

En resumen:
Madera blanco amarillenta, blanda, ligera y esponjosa. Su coeficiente de dureza y contenido en resina son inferiores a los demás pinos en España. Fibras largas y facilidad de blanqueo. Especie muy buena para la obtención de pasta de papel y también para sierra. Gran valor ornamental.

Anatomía de la madera: La madera del pino insigne presenta anillos de crecimiento diferenciados con canales resiníferos fisiológicos, de células epiteliales delgadas, con un diámetro medio de 100 a 125 µm. Traqueidas de sección cuadrada, en número de 1900 por mm², y un diámetro medio de 20 a 40 µm. Parénquima longitudinal ausente o escaso. Traqueidas longitudinales sin engrosamientos helicoidales. Punteaduras areoladas presentes en las paredes tangenciales de las traqueidas longitudinales, con un diámetro medio de 8 µm. Radios leñosos uniseriados, biseriados y pluriseriados debido a la presencia de canales resiníferos transversales, de 1 a 10 células de altura los uniseriados. Su número por mm² se encuentra en torno a los 35. Las punteaduras areoladas de las paredes radiales de las traqueidas longitudinales son redondeadas de abertura circular y se disponen en filas uniseriadas y biseriadas, siendo su diámetro medio de 24 a 26 µm. Radios leñosos heterogéneos, con traqueidas radiales dentadas, con dientes de menos de 2, 5 µm, en ocasiones de altura superior, en posición alterna y sin engrosamientos helicoidales. Parénquima radial de paredes axiales lisas y horizontales lisas y punteadas. Punteaduras de los campos de cruce de tipo pinoide, normalmente de 1 a 2 punteaduras por campo, pudiendo llegar hasta 6, con un diámetro medio de 10 µm.



Repoblación:


Como ya se comentó con anterioridad, el pino insigne es una especie procedente del suroeste de América del Norte que tiene una buena adaptación en regiones templadas de distintos continentes. No obstante, uno de los problemas que plantea es su difícil regeneración natural. Por ello, el método generalizado de regeneración de los montes de esta especie es la repoblación artificial.
En general, cuando se realiza su plantación el objetivo es la producción de madera. La mayoría de las veces se trata de producir madera de sierra y de desenrollo o chapa plana; para ello es preciso conseguir árboles con diámetros medios de 40 a 45 cm con corteza a 1,30 m del suelo.
Esta especie se plantó mucho en los últimos años en Galicia a causa de sus buenos creciminetos y de sus buenas características tecnológicas para distintos usos de la madera. Sin embargo, es una especie relativamente delicada de manejo, en particular en razón de su sensibilidad a plagas y enfermedades.
El pino insigne necesita estaciones con más de 900 mm de precipitación al año. Es sensible a las heladas, en particular a las heladas tardías, lo que limita su introducción en terrenos con grandes riesgos de heladas. En Galicia crece bien desde el nivel del mar hasta 700 - 1.000 m de altitud según la latitud y continentalidad. Por encima de estas altitudes su crecimiento disminuye, lo que hace que su plantación no sea interesante. Resiste mejor que el pino gallego al viento y a la nieve, en particular se tuerce y rompe menos, aunque el crecimiento se resienta.
El pino insigne es relativamente exigente pero crece bien sobre distintos tipos de suelo. Soporta bien los suelos ácidos y obtiene resultados óptimos sobre suelos de 60 o más cm de profundidad. Tiene problemas sobre terrenos demasiado pesados o compactos, de poco fondo o permanentemente encharcados.
Esta especie alcanza su óptimo sobre laderas o fondos de valle de suelos profundos y frescos.

TERRENOS A EVITAR EN LA REPOBLACIÓN CON PINO INSIGNE

  • Terrenos encharcados o mal drenados, brañas si no se pueden sanear
  • Fincas situadas en altitudes superiores a 1000 m en el sur de Galicia
  • Fincas situadas en comarcas de elevada pluviosidad y temperaturas suaves todo el año ya que los ataques de hongos son especialmente graves (Valle del Ulla, Rías Baixas)
  • Terrenos con suelos de profundidad inferior a 20 cm situados sobre rocas que no se puedan disgregar con la preparación del terreno
  • Lugares con fuerte exposición al viento, aunque lo soporta mejor que el pino pinaster
  • Terrenos con suelos ultrabásicos


El pino insigne es una especie utilizada casi siempre para formar masas forestales cuya función es estrictamente económica; tanto por ello como por su temperamento de especie de luz, esto es, porque para su regeneración y para su buen desarrollo vegetativo requiere la exposición de las copas a la radiación directa de la luz solar, el tratamiento más adecuado es el de monte regular en masas monoespecíficas y, por tanto, con pies arbóreos que tengan todos la misma edad natural y la misma especie. En estas condiciones, el turno de corta en años equivale a la edad que tienen los árboles en el momento de ser realizada la masa.
La planta de pino insigne en contenedor, cuya altura idónea de tallo está entre 15 y 25 cm, debe disponer de un envase con capacidad mínima de 150 c. c.
La repoblación de pino insigne no se hace siguiendo un modelo rígido. Los trabajos deben adaptarse a las características de la estación forestal y a las condiciones y situación de la parcela. Para definir los trabajos a realizar en cada etapa es preciso conocer las limitaciones y las ventajas del terreno, así como las características silvícolas del pino insigne.





Selvicultura:


La selvicultura del pino insigne exige la realización de determinados tratamientos para que la masa tenga unas condiciones óptimas de crecimiento. Ahora bien, el valor final de la madera condiciona todo el conjunto de operaciones que es preciso realizar a lo largo del turno de producción. La planificación, la posibilidad de utilizar medios mecanizados y la concentración de operaciones son aspectos fundamentales para rentabilizar las inversiones, siempre sometidas a riesgos difíciles de anticipar.
Ciclo de selvicultura

Principales tratamientos selvícolas:

1.Desbroces
2.Podas
3.Cortas de mejora: clareos y claras




Aspectos fitosanitarios:


EL Pinus radiata es una de las especies introducidas en países templados de los dos hemisferios que alcanzó una gran difusión por su alta capacidad productiva y su buena plasticidad para adaptarse a las diversas condiciones ambientales. Unida a su buena capacidad de adaptación y a su excelente productividad, este pino presenta el gran inconveniente de ser objeto del ataque de agentes patógenos muy diversos que pueden llegar a producir fuertes impactos en sus masas.
Con el rápido aumento de las masas de este pino se dio la oportunidad a muy diversos patógenos de desarrollarse con éxito sobre ellas y causarle importantes daños; en muchos casos la acción de estos patógenos está favorecida por agentes ambientales que actuando sobre el pino facilitan la entrada de aquellos y su desarrollo posterior sobre la planta.
Se considera que una vía rápida de entrada de estos patógenos pudo ser a través de la importación de semilla y de material vegetal, realizadas por los viveristas particulares y aún por organismos oficiales. Estas importaciones de procedencias norteamericana, chilena o neozelandesa se realizaron en busca de mejoras rápidas de este pino sin que mediara un plan de mejora genética bien definido donde la sanidad tendría que jugar el papel que le corresponde.

Agentes que afectan en la actualidad a estas masas:

Se ha establecido una clasificación de los agentes patógenos que afectan a este pino, se divide en dos grupos dependiendo de que estos agentes sean seres vivos o no.
Los primeros se denominan agentes bióticos, por tener vida(insectos, hongos, bacterias, virus), sus efectos son complejos de reconocer y en muchos casos resulta muy difícil detectar la relación causa, además causan enfermedades o plagas.
Y los segundos agentes abióticos, por no tener vida propia(luz, temperatura, humedad del suelo, contaminación ambiental, etc), sus efectos son fácilmente percibidos a través de su sintomatología, pueden causar fisiopatías o desordenes.

Agentes abióticos:

De los agentes abióticos que se vienen estudiando como causantes de daños en las masas de Pinus radiata en Galiza se consideran como más importantes:

-La contaminación ambiental:

La contaminación ambiental está causada por la presencia en el aire, el agua o en los suelos de elementos tóxicos o dañinos para la fisiología de este pino y producidos por las actividades fabriles y otras actividades humanas como el tráfico o la calefacción.
Estos elemento, en forma sólida, líquida o gaseosa, son contaminantes dependiendo de la cantidad emitida, del momento climático en el que se producen y del propio estado de la planta receptora.
Las quemaduras que presentan las acículas de este pino en determinadas circunstancias ambientales son causadas por los componentes de azufre que emiten las chimeneas de las grandes y medianas industrias así como las calefacciones de las ciudades cuando utilizan combustibles fósiles como el carbón y los derivados del petróleo. Este azufre en presencia de agua reacciona y produce óxidos que queman a las células de las plantas produciendo la necrosis de los tejidos. Estos daños son muy visibles en la planta adulta.
Otras factorías pueden emitir flúor en los procesos de electrólisis del aluminio y en los procesos de ferroaleación entre otros; este elemento resulta muy dañino para esta especie causándole la seca de las puntas de las acículas y produciéndole una debilitación de su crecimiento llegando a crear fuertes defoliaciones y hasta la muerte de la planta.
Otro contaminante importante es el ozono producido por la combustión de los automóviles y otras máquinas que lanzan NO2 conjuntamente con hidrocarburos mal quemados; la reacción de estos en presencia de rayos ultravioleta de la luz solar produce concentraciones de ozono. Durante los períodos de calma y con inversión térmica las concentraciones del contaminante se sitúan en las capas bajas a nivel del suelo y entonces daña a las plantas.

-La humedad edáfica excesiva:

Las raíces de las plantas necesitan oxígeno en el suelo para poder vivir. El pino insigne es altamente sensible a la asfixia radicular causada por altos niveles de agua en los suelos que eliminan la presencia de oxígeno; es frecuente que este proceso se produzca en las zonas bajas de los montes en los que capas de suelo impermeable impiden el drenaje de las aguas superficiales que se mantienen estancadas en períodos más o menos prolongados de tiempo.
La escasez de agua en el suelo produce efectos de reducción del crecimiento y de pérdida de actividad, pero raramente muerte o daño irreparable de la planta.

-Las deficiencias minerales:

En los suelos se pueden presentar algunas deficiencias de algunos elementos minerales (macroelementos u oligoelementos) que pueden afectar al crecimiento y a la estabilidad de las plantas.
Si la planta está micorrizada estas deficiencias son poco importantes ya que las demandas son muy pequeñas para la cantidad de suelo capaz de explorar el sistema radical de estos pinos.
Determinar que elemento es el que falta es realmente difícil, para un diagnóstico de campo se puede tener como norma que en caso de presentarse una deficiencia se observará una coloración foliar anormal con una distribución que tenderá a ser uniforme y simétrica; estas coloraciones que pueden ser amarillentas, rojizas o verde desvaído, se presentarán en las acículas de este pino de forma definida en los extremos de la misma o en su totalidad.
Se puede identificar en una primera aproximación las deficiencias por las coloraciones y por las deformaciones de los crecimientos que presentan:
-Deficiencia de nitrógeno: La clorosis es uniforme sobre la totalidad del árbol con pequeñas diferencias hacia la copa. Las acículas son más cortas de lo normal y presentan un color verde-amarillento distribuido uniformemente por ellas. Estas sintomatologías también pueden estar relacionadas con condiciones edáficas caracterizadas por humedad alta en el suelo en los meses de invierno.
-Deficiencia en fósforo: Las puntas de las acículas del año se presentan, a mediados del verano, con un color amarillento. En planta joven esta sintomatología se presenta en la parte baja del árbol. La unión o pegado entre acículas se debe a esta deficiencia pero también puede estar relacionada con deficiencia en boro y en cobre.
-Deficiencia en magnesio: Desde la mitad hacia arriba de la copa se presentan las acículas del último año con un color amarillo-dorado. Esta daño se nota más en primavera.
-Deficiencia de potasio: Esta es similar a la del magnesio pero se desarrolla antes en el año; es más visible en la parte baja de la copa y la clorosis, más que dorado, es un verdadero amarilleamiento.
-Deficiencia en cobre: La deficiencia en este oligoelemento se observa fácilmente por las deformaciones de retorcimientos que presentan los crecimientos terminales de la planta joven.

-Daños por herbicidas:

Los herbicidas, como productos químicos tóxicos para las plantas y muy volátiles, pueden causar daños puntuales muy llamativos en masas de estos pinos cuando se utilizan con poco cuidado.
Dependiendo de que ese herbicida sea de contacto u hormonal los efectos en la planta se presentarían en forma de secas, más o menos parciales, o afectarán a la totalidad de la misma presentando clorosis(puede ser irregular en su distribución presentando ramas próximas que tengan diferentes grados de afectación) de los crecimientos terminales, secas parciales de las acículas y deformación de los crecimientos, llegando en muchos casos a la muerte de la planta. La gravedad de los daños depende de las dosis recibidas y de la tolerancia de la especie a ese herbicida.

-Daños causados por agentes climáticos:

El granizo es uno de los agentes climáticos que causa mayores daños a este pino; estos daños se originan al golpear los trozos de hielo contra las ramas y el tronco de las plantas y producir heridas irregulares con los bordes levantados al separarse la corteza del floema. Las dimensiones de estas heridas varían con el tamaño del granizo, con la edad de la corteza que protege a la planta y con la época del año en que se produce la precipitación.
Estas heridas se producen con cierta normalidad en un lateral de la planta a causa de la inclinación de la trayectoria de los proyectiles.
Las heridas cicatrizan con mayor o menor rapidez dependiendo de sus dimensiones y de la actividad vegetativa de la planta; si el tiempo de cicatrización se alarga estas heridas se convierten en un camino fácil para la penetración de otros agentes bióticos.
En los meses de mayo y junio, cuando el crecimiento vegetativo es mayor, el granizo levanta con gran facilidad la corteza de la planta produciendo heridas muy visibles que dejan al descubierto el xilema y que tardan en cicatrizar varios días en las zonas de ramillas y tallos jóvenes.
En los primeros años de vida de la planta es normal el daño de helada causado por el descenso de temperaturas; si las temperaturas bajan de los 0ºC cuando la planta está activa y presenta tejidos llenos de agua estos son destruidos. El aumento del volumen del agua en el interior produce la rotura de los órganos conductores de savia.
El mismo fenómeno de helada se puede dar en plantas adultas de pino insigne cuando las temperaturas caen por debajo de los -20ºC, como sucedió varias veces en Guipúzcoa, fenómeno que impide la plantación industrial de este pino en la mayor parte de Europa.

-Daños causados en la instalación de la planta:

Este tipo de daño es muy común en las plantaciones forestales pero la gran diversidad de los mismos y la posible relación con otras causas de tipo sanitario hacen que sea difícil su clara identificación.

Agentes bióticos:

Dento de los agentes bióticos se hará referencia a los hongos y a los insectos, capaces de causar daños de importancia a esta especie en las masas gallegas.
Clasificaremos a estos agentes en tres grandes grupos en relación con el tipo de daños que ocasionan en sus ataques a la planta de acuerdo con el siguiente orden: ataques foliares, ataques en raíz y ataques en madera.

-Las enfermedades (causadas por hongos);

Las defoliaciones causadas por cualquier agente patógeno en una planta producen daños que inciden directamente en su capacidad de fotosíntesis o sea en su capacidad de elaborar alimento; dado que las coníferas no producen más de una emisión de acículas dentro de cada período vegetativo, los daños de este tipo son más peligrosos en este grupo de especies forestales que en frondosas. Cuando la defoliación se reitera en años sucesivos y esta defoliación alcanza porcentajes altos, la planta se debilita y puede llegar a morir.

La banda roja

Dentro de los hongos patógenos que atacan a las acículas hay que destacar por la importancia y persistencia de sus daños Dothistroma pini (D. septospora) causante de la enfermedad de la banda roja; sé denomina así a esta enfermedad por las manchas amarillo-rojizas que forman sobre las acículas de este pino al matar el hongo las células de las mismas; sobre estas manchas de células muertas hacen su aparición a los pocos meses unas fructificaciones negruzcas e irregulares del hongo que se hacen visibles en otoño y primavera dependiendo de las condiciones ambientales.
La apertura de estas fructificaciones se realiza coincidiendo con la emisión de las nuevas acículas; con la apertura de las fructificaciones salen los conidios y aún cuando la acícula infectada cae al suelo puede desde allí hacer que estos conidios asciendan hasta las acículas sanas con las corrientes de vapor de agua en los días húmedos y cálidos de finales de primavera o de otoño.
La entrada del patógeno en la planta es a través de los estomas de las acículas; los conidios de este hongo se sitúan en la superficie de la acícula y germinan dando lugar a un micelio que, atraído por las sustancias químicas que segregan los estomas, penetra en ellos y coloniza los tejidos.
Este patógeno fue estudiado en Galicia y en España por primera vez en 1974, en los viveros de Río do Sol (Coristanco), y desde entonces se observa como este pino viene sufriendo fuertes defoliaciones, que reducen el crecimiento de la planta y que pueden llegar a producir su muerte.
La incidencia de esta enfermedad es quizá la causante principal de la reducción de producción de este pino en Galicia.
La mayor o menor presencia de esta enfermedad depende fundamentalmente de las condiciones climatológicas del año anterior; en condiciones cálidas y húmedas es cuando tiene lugar la infección produciendo sus daños después de cuatro a doce semanas de que tenga lugar la misma, según sean las condiciones ambientales.
Los daños producen una defoliación mayor o menor de la planta; en los casos de daños intensos la planta solamente dispondrá de acículas del último año con lo que su capacidad de elaborar sustancias nutritivas se verá fuertemente disminuido.
Esta pérdida de capacidad nutritiva se refleja en que las acículas del último año son de menor longitud y que por esas razones los crecimientos en volumen de la planta disminuyen.
A partir de 1995 se detectó la presencia en Galicia de la fase perfecta de este hongo denominada Schirria pini que hace suponer que este patógeno se asentó definitivamente en nuestras masas de P. radiata y que sigue siendo un grave peligro para el mantenimiento de estas producciones.

La hoja acastañada

Esta enfermedad procede de los Estados Unidos de América en donde se le conoce como brown spot, que en España se traduce de forma literal por entender que representa bien la sintomatología de la misma.
El agente patógeno causante de esta enfermedad es un hongo que se denomina Lecanosticta acicola, pariente próximo del Dothistroma que acabamos de estudiar. Como muchos otros hongos patógenos éste tiene otra forma perfecta de presentarse que se considera más virulenta y que es conocida como Schirria acicola.
Los primeros daños detectados causados por este patógeno en Galicia han sido en viveros en los que produjo defoliación y muerte de la planta. Al mismo tiempo, en el País Vasco, los daños ya se presentan en plantaciones jóvenes causando fuertes defoliaciones y muerte de planta en forma importante. En plantaciones observadas en Terra Chá se detectó la presencia de este patógeno lo que hace suponer que en un futuro próximo pueda estar presente en una gran parte de las plantaciones gallegas.
Todo este grupo de hongos patógenos, muy próximos taxonómicamente entre ellos y por lo mismo complicados de diferenciar por el selvicultor, se tratarán dentro del concepto general de enfermedad de la banda roja.
Esta especie de pino presenta unas cuantas variedades con claras diferencias en su morfología (aspecto externo). Estas diferencias también se reflejan en relación con la resistencia del pino a estas enfermedades; este fenómeno del comportamiento diferencial que se observa con gran frecuencia en el monte es útil para entender la importancia de la diversidad genética en las masas forestales para evitar importantes daños a causa de agentes patógenos de este tipo.
En general, el ataque de la enfermedad de la banda roja presenta el daño en el tercio inferior del árbol siendo muy visible esta sintomatología en árboles jóvenes. Ello es debido a que en esa zona es donde la planta tiene una mayor cantidad de acículas y éstas están más próximas al suelo, donde la humedad y el inóculo son más abundantes para facilitar la propagación del hongo.
Normalmente esta enfermedad es muy visible a finales de invierno (en lugares de veranos húmedos estos síntomas se observan desde principio del otoño), cuando las acículas atacadas muestran esta coloración tan llamativa y al mismo tiempo con variaciones importantes dependiendo del grado de ataque y de la resistencia de la planta.
Al brotar las nuevas acículas este daño queda enmascarado por el verdor de los nuevos crecimientos y porque las acículas más afectadas se desprenden. Este cambio lleva a pensar al selvicultor que el problema está superado y que por lo tanto no tiene importancia. Si se observa con detenimiento una ramilla atacada por este patógeno se podrá observar la presencia o no de acículas de los diversos años y la variación de la longitud de estas.
Si una ramilla de este pino tiene acículas de al menos tres años y las longitudes de éstas llegan a los 12 - 15 cm se puede decir que la planta no está afectada por esta enfermedad, y se considera un pino sano. Si se observa que el pino sólo tiene acículas del último crecimiento y con dimensiones en longitud de 5 - 6 cm, lo que sucede es que la planta ha perdido gran parte de su capacidad de fotosíntesis y por lo tanto el motor para elaborar sus alimentos y crecer. Esta pérdida de crecimiento no se observa en los anillos de crecimiento en el mismo año pero sí a partir del siguiente.
El ataque de enfermedades de esta naturaleza durante un período de tiempo suficientemente largo podrían inducir a una selección natural del radiata debido al comportamiento de las variedades mejor adapatadas al ataque de este patógeno; los árboles más sensibles a la enfermedad acaban siendo dominados en la masa y llegan a desaparecer de la misma, mientras que los que perduran hasta el completar el turno pueden producir semilla para su regeneración.
Dado que los daños de este patógeno llegan a ser tan importantes, en otros países como Nueva Zelanda, se están tratando sistemáticamente sus masas con productos anticriptogámicos para evitar el decaimiento de la planta y las pérdidas de producción.
Estos tratamientos se realizan con oxicloruro de cobre a razón de 4 kg/ha de materia activa. El sistema de aplicación de este producto depende fundamentalmente del tamaño de la planta pudiendo realizarse con mochilas de motor o difusores atomizadores acoplados a un tractor, cuando la planta es menor de 4 m de altura, para alturas superiores con tratamientos aéreos.
Estos tratamientos deben ser aplicados al final de la primavera cuando la nueva acícula está formándose y está expuesta a la infección, o en el principio de otoño cuando hay una segunda posible difusión de conidios que al contacto con el anticriptogámico quedan destruidos.
El tratamiento preventivo más eficaz debe realizarse en vivero para que la planta llegue limpia al monte y en los primeros años de vida esté protegida de este patógeno. Una vez plantada si se le aplica un tratamiento cada tres años a partir del tercero puede lograrse mantener limpia de esta enfermedad en la parte más productiva de su turno. A más de la lucha química, se puede emplear la mejora genética consistente en seleccionar árboles resistentes a esta enfermedad; sin embargo, este método trae consigo un empobrecimiento genético de la especie y con ello generar otros riesgos sanitarios.


El chancro del pino

Cuando se mencionó más arriba los daños por granizo se hizo referencia a la entrada de un hongo patógeno por esas heridas; este patógeno se denomina Sphaeropsis sapinea (Granulodiplodia pinea) y penetra en los tejidos de éste y de otros pinos colonizando y destruyendo las acículas, las ramillas y aún las piñas.
Este hongo conocido en España desde hace más de sesenta años y estudiado extensamente por J. B. Martínez presenta cada día una mayor incidencia en las masas adultas del pino insigne. Esta incidencia puede estar asociada a otros problemas de tipo ambiental o por decaimiento de estas masas debido a múltiples razones. De los agentes abióticos que ayudan a la penetración de este hongo el más espectacular es el granizo que dependiendo de su intensidad y tamaño permite que la entrada del patógeno sea muy rápida y la invasión de los tejidos se realice en poco tiempo causando la muerte de la planta y la destrucción de grandes rodales de la misma en un plazo de tiempo muy corto.
La planta afectada adquiere en sus acículas un color castaño rojizo muy peculiar (véase foto) y en pocos días puede morir. En los ramillos se presentan unos pequeños chancros resultantes de la penetración del hongo por las heridas causadas por el impacto del granizo.
En Galicia este tipo de daño está presente pero en menor intensidad que en otras zonas de la península como puede ser el caso del País Vasco donde los fenómenos del granizo son más frecuentes.
En caso de ataque menos intenso se puede observar como el pino afectado presenta ramillas secas que mantiene las acículas con un color castaño menos oscuro por producirse la muerte de las mismas de forma más lenta. Las ramillas así afectadas mantienen las acículas con un tamaño más corto y con forma de plumero o pincel.
En este caso los daños son menores pero llegan a producir un desgaste en la planta que en relación con la masa es importante por que la debilita, de ahí que su presencia resulte un buen indicador de que esa masa no está vegetando bien.
Otra característica importante de esta patología es que este hongo penetra con gran facilidad por las heridas de poda y produce daños en la madera cuya importancia aún se está estudiando, pero que al menos requieren una especial atención por parte de los selvicultores con relación a la técnica de poda y al momento de realizarla. En los tejidos atacados se observa el avance de este hongo por los canales resiníferos y en poco tiempo se presentan al exterior las fructificaciones del mismo; estas fructificaciones tienen un color oscuro brillante con formas muy regulares que recuerdan a un grano de café en tamaño pequeño. Este patógeno llega a penetrar en la madera colonizando la albura y produciendo el azulado de la misma.
Otros hongos defoliadores se presentan con mucha frecuencia en nuestros pinos pero la importancia de sus ataques son menores, ya que representan en la mayoría de los casos agentes que viven sobre materiales debilitados por otras causas como pueden ser la falta de luz o el exceso de humedad que se presentan en masas muy densas. Hongos como Lophodermium sediciosum, Naemacyclus niveus, Pestallotia funerea, enmascaran otras patologías y llegan a proliferar en grandes cantidades tanto en las acículas en el árbol, como en las caídas en el suelo. En el primer caso pueden producir intensas defoliaciones que afectan a la salud de este pino de forma visible.

Armillaria

En los últimos años se han observado importantes daños en rodales de pino insigne, causados por hongos del género Armillaria. Este patógeno tiene diversas especies que están presentes en el ataque a este pino produciendo su muerte tanto en los primeros años de vida como en masas adultas.
Los síntomas del ataque vienen definidos por la muerte aislada de árboles que en un corto período de tiempo pasan de un color verde a un amarillo pajizo y posteriormente a un castaño propio de un árbol seco repentinamente. En esta evolución mantiene las acículas hasta el último momento en que la planta ya es atacada intensamente por insectos corticales.
Este proceso de secado rápido se debe a que este hongo penetra por la raíz, invade los tejidos a nivel del cámbium de la misma, por donde circula la savia, hasta llegar al pie del árbol y allí rodea al fuste y produce el corte total del flujo de alimento a la parte aérea. El árbol se seca en poco tiempo después de consumir las reservas almacenadas en sus tejidos.
Cuando el ataque es detectado externamente es fácil observar en el pie de la planta la presencia del micelio del hongo formando un fieltro blanquecino que coloniza los tejidos por debajo de la corteza; un golpe con un instrumento duro que permitirá hacer saltar esa corteza y poner a la vista el micelio mencionado.
Estos ataques son cada día más abundantes y se atribuyen a dos causas principales. En primer lugar, dado que este tipo de hongos son propios de los suelos forestales por vivir de materia orgánica en descomposición, es fácil que árboles afectados por otros agentes primarios que los debilitan sean atacados y destruidos por este patógeno secundario.
En este caso el ataque es posiblemente poco importante y se reduce a las plantas afectadas con anterioridad por la acción de otros agentes patógenos o por las condiciones ambientales poco adecuadas para el sistema radical.
En segundo lugar, están las causas producidas por los sistemas selvícolas utilizados en la preparación del suelo y en el método de plantación. En estos casos el patógeno Armillaria está presente por que en las labores de preparación del suelo se enterró abundante materia orgánica en forma de restos leñosos que permiten el desarrollo de estos hongos y la colonización de los sistemas radicales de los pinos existentes en su entorno; este hongo, alimentado por esa reserva de madera, forma unos cordones miceliares denominados rizomorfos que crecen a razón de unos dos metros por año y que son capaces de avanzar formando una mancha que puede llegar a alcanzar importantes dimensiones dependiendo de las reservas de materia que tengan en su recorrido.
Se ha comprobado que las labores continuas del terreno, cuando están mal efectuadas o no se ajustan a los requerimientos del suelo, (véase foto) ayudan a crear canales de almacenamiento de agua y también a situar la materia vegetal muerta, como las raíces de los helechos, en esas vías de fácil acceso, ayudando así al paso de este patógeno desde un pino enfermo al vecino sano. Es muy frecuente en plantaciones de más de tres años el observar la muerte en formación lineal de planta instalada después de realizar labores de subsolado.
La lucha contra esta enfermedad es más preventiva que curativa ya que si las labores son profundas y la planta enraíza a esos niveles es muy difícil cortar la marcha del patógeno. En este sentido, los tratamientos anticriptogámicos ensayados por nosotros no han dado el resultado que las casas comerciales dan por obtenidos en viñedos y frutales.
En el caso de ataque en plantaciones en los primeros años es recomendable que se arranque la planta afectada y se mantenga abierto el hoyo para evitar que el patógeno siga avanzando. La adición de cal viva puede ayudar a limpiar de restos del patógeno la tierra del hoyo.
En definitiva, la mejor forma de prevenir la proliferación de estos ataques es la selección de la especie forestal adecuada y una preparación del terreno acorde para el lugar.


La enfermedad del corro

Otro patógeno de raíz que afecta al pino insigne es Leptographium gallaeciae. Este hongo es un patógeno ocasional que está presente en nuestros suelos forestales en donde se encuentra controlado por otros hongos fitófagos que mantienen un equilibrio ecológico entre ellos; este equilibrio ecológico se rompe cuando se producen altas temperaturas en ese medio a causa de una fuente de calor intensa que afecta a las raíces de los pinos; en estas condiciones los controladores de este patógeno, más sensibles al calor, le permiten que avance más rápidamente que ellos para colonizar las raíces dañadas.
En estas condiciones, el hongo penetra por el sistema radical y llega hasta el tronco de la planta colonizando la madera; los pinos mueren lentamente en formaciones en corros y producen en la madera afectada un claro síntoma de tinciones negruzcas muy características.
Lo más frecuente es que este daño esté relacionado con las hogueras hechas entre el arbolado con la finalidad de eliminar los restos de poda y otros materiales leñosos que dificultaban tareas como la recogida de matorral y mantillo para la agricultura o que eran realizadas por el miedo a posteriores ataques de insectos y aún del fuego; por diversos estudios se sabe que este pino es menos sensible a esta enfermedad que el Pinus pinaster, en el que produce importantísimos daños con la destrucción en gran medida del valor de la madera, pero también es verdad que estas hogueras se realizan con más frecuencia en montes privados en los que este pino no abundaba hasta hace poco tiempo.
La lucha contra esta enfermedad debe basarse en informar al propietario sobre el riesgo. Esta labor realizada por varias instituciones desde hace más de diez años está dando sus frutos, por lo que cada vez son menos los daños causados por la realización de esta práctica. Las dificultades y el coste de eliminar los restos de poda y de cortas intermedias llevó a realizar este tipo de hogueras en los claros de las masas, pero el efecto seguía siendo efectivo ya por que las raíces llegan a distancias próximas a los veinte metros. De todas formas es importante evitar este sistema de eliminación-limpieza de restos mediante hogueras, ya que la enfermedad se produce si se lleva a cabo esta labor y casi siempre afecta a masas de plantaciones adultas en los últimos años del turno, por lo que el valor de las pérdidas es más elevado.
El mejor sistema de sustitución de la quema en hoguera para la eliminación de los restos de poda o de cortas es la utilización de desbrozadoras potentes que destruyan estos materiales y faciliten su incorporación al suelo como un substrato.
Heterobasidion annosum (Fomes anosus) es otro patógeno de raíz que con menos frecuencia fue detectado como causante de la muerte de este pino, pero es posible que en los montes plantados sobre viejos pinares observemos cada vez más la presencia de esta enfermedad.
Este hongo es difícil de detectar por su acción lenta de destrucción del duramen de la planta ya que no refleja ningún síntoma externo hasta que el daño está muy avanzado; el hongo penetra por el sistema radical y avanza hacia el pie de la planta en donde coloniza su duramen y destruye la madera.
Cuando esta planta enferma es sometida a fuertes vientos o al peso de la nieve se puede observar que las más afectadas caen debido a que gran parte de su sistema radical está podrido y deja de sujetarla, presentando entonces a la vista los daños que antes no eran visibles.
Las fructificaciones de este hongo son carpóforos duros en forma de conchas irregulares de color blanquecino en su parte inferior (himenio) y castaños oscuros en la superior. Se presentan en los pies de estas plantas y adheridos a las raíces, escondidos bajo el mantillo y en la tierra. Es frecuente encontrar estas fructificaciones desarrollándose sobre las raíces en galerías de ratones que viven en el entorno del pie del pino.
Los tratamientos contra esta enfermedad no son curativos, por lo que antes comentamos en la dificultad de detectarla; un tratamiento preventivo es aplicado en otros países donde este problema tiene mayor incidencia. Este tratamiento consiste en aplicar un hongo micófago (que come a otros hongos) en los tocones de la planta recién cortada. El tratamiento se aplica en forma de pintura que impide la entrada del patógeno por la vía más fácil para él, que son los tocones recién cortados, por los que llega hasta las raíces y desde ahí a las otras plantas con cuyos sistemas radicales estas están injertadas.
Como este no es el caso por el momento, sí conviene decir a los selvicultores que presten atención a plantaciones realizadas sobre antiguos pinares de P. pinaster por si en ellos estuviera presente esta enfermedad, ya que en ese caso se transmitiría fácilmente a las nuevas plantaciones de P. radiata.
De igual forma se tendría que llamar la atención en los tratamientos selvícolas contra los daños producidos en la base de los pinos que se mantienen en pie por arrastre de madera, ya que por esas heridas también penetra con facilidad este patógeno.

Las plagas:

Procesionaria

De los insectos que causan daños a este pino, son los defoliadores los que adquieren una mayor importancia y, dentro de ellos, hay que destacar la procesionaria o lagarta. Este insecto, Thaumatopoea pityocampa, es muy bien conocido por los selvicultores que saben de la atracción que este pino ejerce sobre él, por delante de cualquier otro.
Se puede considerar que el ciclo de este insecto empieza con la emergencia de los adultos del suelo en forma de polilla y volando por la noche. En ese momento es relativamente fácil prever la intensidad del ataque mediante la caza y conteo de los machos atraídos con feromonas sexuales.
Después de aparearse, las hembras realizan las puestas; estas puestas las sitúan en las acículas a comienzo de verano y eclosionan hacia el mes de agosto, dando lugar a una colonia de orugas que tejen un bolsón en el que se protegen.
La presencia de los bolsones blanquecinos colgados en sus ramas a lo largo del invierno no pasan desapercibidas para el selvicultor que observa cómo crecen a lo largo del otoño e invierno mudando su capa externa de quitina. Llegados los primeros meses del año y dependiendo de las temperaturas encontraremos sus procesiones pasando de un pino a otro o para realizar su enterramiento.
Este insecto muy presente en Galicia en el área meridional o en las zonas de costa es fácilmente controlable tanto por medios químicos como biológicos.
Los tratamientos deberían realizarse a mediados de verano en el momento de la eclosión de las puestas cuando los daños son mínimos y el insecto es muy sensible a los diversos tratamientos.

Lymantria dispar

Otro fuerte defoliador del pino insigne, aunque no tan frecuente como el anterior, es Lymantria dispar. Este insecto es un lepidóptero muy visible por los daños que causa y porque tiene en su estado larvario avanzado la forma de una oruga peluda de un tono rojizo con puntos azules de los que salen pelos larguísimos.
Sus daños se presentan de forma rápida y dada la voracidad de este insecto se puede quedar sin comida en poco tiempo causando la destrucción de la colonia. Cuando el ataque es fuerte la planta de pino queda sin acículas y el aspecto es similar al causado por un incendio que afectara a la masa; en esas condiciones el pino dada su incapacidad para rebrotar, muere en poco tiempo.
El combate de este insecto no es un problema frecuente en Galicia ya que este ataque no se presenta con mucha abundancia y sus apariciones son esporádicas en distintas partes del territorio. Al ser tan errática su aparición es difícil plantear un control biológico con feromonas (hormonas sexuales) para cazar los machos o con microorganismos como Bacillus thuringiensis realizados en primavera cuando las orugas son muy pequeñas y no se percibe su ataque.
Al tener que actuar de forma rápida por lo inesperado del ataque, lo que se practica es una lucha química con formulaciones líquidas a ultra bajo volumen con Diflubenzuron ULV 45% disuelto en gasóleo en dosis del 5% y con un gasto de dos litros de caldo por hectárea.

Hylobius abetis

Este insecto curculionido provisto de una especie de trompa, se encuentra atacando a todas las resinosas; su ataque es más frecuente en las repoblaciones durante los primeros años de la plantación.
En los últimos años este ataque viene causando importantes problemas en este pino cuando las plantaciones se realizan sobre antiguos pinares o en sus proximidades.
El insecto se cría en forma larvaria en el suelo donde los adultos hacen su puesta y se alimentan de las raíces. En la fase adulta los daños pueden estar en la base de la planta pero enseguida suben al tronco y a las ramillas donde producen fuertes daños en la corteza.
La mayor actividad de este insecto es en primavera cuando se detectan plantas jóvenes secándose paulatinamente. La presencia del insecto no siempre es fácil de observar sobre la planta atacada, por lo que sus daños son la mejor forma de detectar la presencia del mismo.
Las labores preventivas de este ataque consisten en la eliminación de las cepas de los árboles cortados con la finalidad de destruir el ciclo del insecto en el suelo.
Si el ataque se produce se puede tratar mediante troncos cebos de madera tratados previamente con un insecticida organoclorado. En plantaciones nuevas donde se sospecha que pueda producirse el ataque se puede tratar la planta antes de plantar introduciendo la parte aérea en una solución de insecticida organoclorado teniendo cuidado de no tocar las raíces.

Rhyacionia buoliana

Este insecto es un lepidóptero cuya forma adulta es una polilla de tamaño pequeño que vuela en los meses de junio o julio. En su fase larvaria es una oruga que penetra en las yemas terminales y laterales del pino y las destruye.
Los daños causados por este insecto en el pino insigne son intensos en plantaciones jóvenes en partes de Galicia, pero se encuentra difundido por casi la totalidad del territorio en ataques individuales. En los últimos años se viene observando un incremento de su ataque en las plantaciones jóvenes. Estos daños son importantes cuando deforman la guía terminal y producen la bifurcación de la planta que la deja destruida parcialmente para la producción de madera de calidad.
El combate de esta plaga se realiza con dificultad por estar introducida en su fase larvaria en el interior de las yemas y ser muy corto el período de vuelo de los adultos.
Para su combate se emplean trampas con feromonas sexuales con resultados pobres, al menos en nuestras condiciones climáticas, mientras que el uso de Dimetoato a razón de 2 c. c. por litro de agua da buenos resultados.

Tomicus piniperda

Este insecto conocido como el podador es un coleóptero del grupo de los escolítidos que frecuentemente encontramos en P. radiata sobre masas adultas, pero en menor medida en masas jóvenes. Ataca a los brotes terminales del árbol a los que perfora mediante una galería medular longitudinal que produce la desecación de los mismos. Estas desecaciones se observan fácilmente al final del verano y durante el otoño. En el tronco del pino y en las ramas gruesas se encuentran exudaciones de resina que nos indican la presencia del insecto formando las galerías maternas. Los daños de este insecto están en muchos casos relacionados con el ataque de hongos xilófagos y con la proximidad de acumulaciones de madera o material leñoso. Los métodos de lucha son similares a los empleados con otros insectos xilófagos de este tipo.


Micorrizas:


Las micorrizas son asociaciones que se forman en las plantas superiores entre unos determinados hongos y las raíces de las mismas. Estas micorrizas aportan una ayuda importante a la planta tanto en la obtención de alimentos, como en la absorción del agua y aún en el combate contra otros agentes que pretenden penetrar por el sistema radical.
En los trabajos en viveros y en plantaciones, con pino insigne esta y otras especies, se ha llegado a la conclusión de que la relación entre el estado sanitario de la planta y el nivel de micorrización que esta tiene en su sistema radical es muy importante; de tal forma es esto así que los montes más productores van acompañados de una flora micorrícica que refleja esa calidad.
La introducción de P. radiata en áreas que no están infectadas de forma natural con hongos micorrícicos obligan a utilizar planta que haya adquirido un buen desarrollo micorrícico en sus raíces durante su estancia en vivero, ya que de otra forma es difícil que esta planta prospere bien en los primeros años de plantación.
La planta producida en contenedor presenta normalmente una clara deficiencia en micorrizas por estar creciendo sobre sustratos estériles exentos de la presencia de estos hongos. Todo lo contrario sucede con la planta producida a raíz desnuda que recibe las aportaciones de los hongos existentes en vivero. En la actualidad algunos viveros inoculan sus suelos con hongos micorrícicos del tipo Pysolithus tintorius y otros lo hacen en mezcla con los substratos que usan.
Existe un listado importante de hongos superiores que micorrizan esta especie pero a lo largo de la vida de la misma se presentan diferentes asociaciones fúngicas que indican que fuertes cambios ocurren en la fisiología de la planta y, por lo tanto, en sus demandas nutricionales en cada estación forestal y para cada edad.
La gran confusión se genera cuando se observan algunos cepellones con abundantes formaciones de tipo micorrícico que no son en nada positivas. La presencia de algunas micorrizas como Telephora terrestris no sólo no es positiva para el desarrollo de la planta, sino que llega a ser un patógeno que puede ahogarla por estrangulamiento a nivel del cuello de la misma, a pesar de aparecer asociada al sistema radical.
Tanto los sistemas de plantación, como las densidades de las masas y los tratamientos selvícolas posteriores inciden en la presencia de estos hongos. En este sentido, las coníferas también se diferencian fuertemente de las frondosas por sus requerimientos de energía solar, por la diferente interferencia de la luz que llega al suelo, por las temperaturas que se generan bajo estas masas, por el aprovechamiento de la precipitación horizontal y, en mayor medida, por la capacidad del árbol de elaborar sustancias nutritivas en los momentos distintos del año.
La expresión más tangible de la presencia de estos hongos micorrícicos en nuestros montes viene dada por las setas. No todas las setas pertenecen a hongos micorrícicos ya que en muchos casos pueden ser saprófitos o patógenos pero su conocimiento nos ayudará a definir la calidad de estación forestal y la sanidad de la masa.
De forma muy sencilla se quiere dejar constancia de la importancia que la producción de setas pueden aportar a una mayor rentabilidad de estas masas de P. radiata. De los datos obtenidos en trabajos realizados en esta temática se puede decir que con la recogida de setas se puede incrementar la productividad de una masa de este pino en un 30% cuando en ese monte se encuentran Boletus edulis, Lactarius deliciosus, Cantharellus cibarius o Hidnum repandum.



Otros Aspectos de Interés:

Históricos

El pino de Monterrey, oriundo de la costa de California, del que existen un total de 243.596 ha repobladas en el País Vasco, Galicia, Asturias, Santander y Navarra, habiéndose constituido por ello en un elemento característico del paisaje del norte de España.

Valor ornamental

Es grande el valor ornamental del Pinus radiata especialmente en su juventud, cuando el color verde alegre del follaje se unen el porte cónico y las copas agudas estructuradas en pisos regulares. Para aprovechar este valor ha sido muy empleado en muchos jardines y parques, donde en la madurez su porte se abre y deforma.

Usos y Costumbres

La madera del pino radiata es fácil de trabajar y presenta condiciones adecuadas para las operaciones de clavado y atornillado.Tiene propiedades favorables frente al cepillado moldurado, soporta bien el torneado, se mecaniza con facilidad, permite la union entre piezas sin dificultades y las operaciones de lijado y acabado se realizan sin problemas. Por todo ello, es una madera de buen rendimiento en la mayoría de las transformaciones mecánicas.

Industria del aserrío:

Las propiedades físico-mecánicas de la madera de pino radiata, así como la buena forma que en general presentan sus troncos, hacen que sus rendimientos en los procesos de aserrado sean muy altos. Las piezas obtenidas con largos superiores a los tres metros, sin excentricidades y con buen porcentaje de madera de albura, obtienen un alto valor en el mercado. La razón se debe a la posibilidad de obtener tablón y vigueta utilizable como piezas estructurales en la construcción.

Chapa y desenrollo:

La chapa de madera, láminas de pequeño grosor, se obtienen generalmente por dos procedimientos: Corte a la plana o corte por desenrollo perférico o tangencial. La obtención de chapa mediante aserrado es un metodo artesanal que solamente se utiliza en la actualidad para la producción de chapa destinada a instrumentos musicales o piezas singulares.
La producción industrial de chapas se orienta fundamentalmente a la fabricación de tableros contrachapados o a la cubrición decorativa de toda clase de tableros.
La madera de pino insigne presenta cualidades sobresalientes para la obtención de chapa destinada a tableros contrachapados o estructurales. Sin embargo, la utilización de la chapa con fines decorativos no tiene mucha demanda debido a su relativa pobreza en el dibujo.

Tableros aglomerados:

Las características de la madera de pino radiata la sitúan en una calidad media para la producción de tableros de partículas. Sin embargo, su bajo contenido en resina añade un factor positivo ya que favorece el encolado de las partículas.
En cuanto al tablero de fibras su rendimiento es muy bueno debido a la esbeltez de sus fibras y a la blancura.

Pasta de celulosa:

En la industria de la pasta de celulosa el pino radiata esta especialmente indicado en la fabricación de pasta mecánica, pasta producida mediante desfibrado mecánico del rollizo aunque pierde calidad debido a las manchas producidas por la elevada presencia de nudos, lo que encarece el proceso de blanqueo.

Árboles singulares

No se conocen árboles singulares de este pino porque tiene una vida relativamente corta, de 100 años en sus bosques naturales


Referencias


www.agrobyte.com/agrobyte/ publicaciones/pinoradiata/indice.html
www.iefc.net/affiche_page.php?page=projet_EUROSILVASUR
- Manual de selvicultura del pino radiata en Galicia. Varios autores. Proyecto Columella. E. Politécnica Superior de Lugo y Asociación Forestal de Galicia.
- Anatomía e identificación de maderas de coníferas a nivel de especie. Varios autores. Coedición: Fundación Conde del Valle de Salazar y Ediciones Mundi-Prensa. 2002
-La guía de Incafo de los árboles y arbustos de la P.I. Incafo S.A. Autor: Ginés López González
-Guía das árbores de Galicia. Edición Xerais. Autores: Marisa Castro, Luís Freire, Antonio Prunell
-Árboles y arbustos. Autor:Juan Ruíz de la Torre. Escuela Técnia Superior de Ingenieros de Montes