Encuadre Taxonomico
Nombres comunes
Introducción
Distribucion
Clima
Suelo
Características de la madera
Repoblación
Selvicultura

Aspectos fitosanitarios

Otros Aspectos de Interés
Referencias






Encuadre Taxonómico.


El Abeto de Douglas es el nombre común que se le da a una conífera, del género Pseudotsuga en la Familia Pinaceae. Los Abetos de Douglas les dieron problemas de clasificación a los botánicos del Siglo XIX debido a la similitud que presentan con otras coníferas conocidas en su tiempo, lo que originó que en otras veces se clasificara en Pinus, Picea, Abies, Tsuga e incluso Sequoia. Debido a sus conos distintivos se clasificaron en el nuevo género Pseudotsuga (Càrriere, 1867). El nombre significa falsa Tsuga (del griego pseûdo-: falso, pseûdos-: mentira, engaño), y alude al parecido del Abeto de Douglas con las coníferas de otro género exótico, Tsuga, cuyo nombre se tomó del Abies tsuga Siebold & Zucc.: "abeto tsuga" y éste a su vez, como el gingo, debe su nombre al popular japonés (tsuga, toga matsu) del árbol.

El encuadre taxonómico para la especie es el siguiente:

Reino: Plantae
División: Pinophyta
Clase: Coniferópsida
Orden: Pinales
Familia: Pinaceae
Subfamilia: Abetoideae
Género: Pseudotsuga
Especie: menziesii

Botánicamente se distinguen dos variedades: Ps. menziesii (Mirb.) Franco var menziesii, llamada variedad de costa o verde y Ps. menziesii var. glauca (Beissn.) Franco, variedad de las Montañas Rocosas, interior o azul. Aunque los análisis realizados con marcadores genéticos confirman la diferencia sustancial entre aquéllas, discriminando incluso una tercera población en Mejico, surgen también gran número de formas intermedias y variaciones clinales en las areas en las que ambas coexisten.

A pesar de la mayor resistencia al frío y a la continentalidad de la variedad glauca y ser más xerofítica, sus menores crecimientos y la sensibilidad que muestra a problemas parasitarios, especialmente al defoliador Rhabdocline pseudotsugae, han relegado su uso fuera de su área natural en favor de la variedad verde. Por ello en lo sucesivo, y salvo que se precise lo contrario, la denominación de abeto douglas sólo concernirá a ésta.




Nombres Comunes.


Pseudotsuga menziesii (Mirb.) Franco, conocida popularmente en España como Abeto de Douglas o también, entre los usuarios de su madera, como pino de Oregón. En Cataluña se denomina avet de Douglas, en Euskadi Douglas izeia, mientras que en Portugal pinherio-do-oregon.



Introducción.


La Pseudotsuga menziessii (Mirb.) Franco, es en la actualidad una de las especies madereras más interesantes. Su plasticidad ecológica, el notable crecimiento que presenta y la relevancia económica de sus productos han propiciado que sea, juntamente con el haya y la picea, la que más documentos de orden científico y tecnológico ha generado en Europa durante los últimos treinta años.

Se trata de un árbol que puede alcanzar tallas muy importantes, hasta 100 metros de altura en su país de origen, existiendo en Europa pies de 50 metros. La copa es cónica y puntiaguda hasta una edad avanzada, con marcada dominancia apical. Tarda mucho en coronar (cese del crecimiento en altura), lo que indica su gran capacidad para mantener un crecimiento sostenido.

Las ramas se disponen en falsos verticilos, siendo al principio horizontales y posteriormente casi colgantes. Tienen una gran persistencia, permaneciendo vivas con densidades bastante elevadas, y cayendo difícilmente una vez muertas, dando como consecuencia una mala poda natural. El tronco es muy recto e inicialmente bastante cónico. La corteza primero es lisa, fina y grisácea, con abundantes vesículas de resina. Con el tiempo se vuelve gruesa y se agrieta, cambiado a un color pardo-grisáceo.

Las acículas son blandas, cortas (de 2 a 3 cm por lo general) y romas. su color es verde claro por el haz y de tonalidad gris en el envés. Presentan un característico aroma a limón que se percibe en el interior de montes poblados con esta especie o al estrujar las ojas. Las yemas tienen forma de cono agudo, de hasta 1 cm de largo y de color pardo rojizo lustroso, siendo muy numerosas.

Las piñas miden de 5 a 10 cm de largo cuando están maduras. Son colgantes y presentan escamas delgadas, redondeadas, con brácteas en forma de tridente que sobresalen fuera de las escamas y que son muy características de la especie. Las piñas al madurar cambian de un color verde semejante al de las hojas al marrón. El cambio de color se inicia en las brácteas, cuando en éstas quedan solo pequeños rastros verdes, con el resto de la piña aún totalmente de color verde, es indicio de que el piñón está maduro, pudiéndose cosechar en este estado. Después colorearán las escamas, abriéndose y dejando caer los piñones de principios de septiembre a fianles de octubre. Éstos son muy pequeños y tienen ala bien soldada. La época de maduración varía con las condiciones climáticas, desde mediados de agosto a octubre.



Distribución.


El Pino de Oregón fue descubierto por Menzies en la Isla de Vancouver en 1792. Las primeras semillas sembradas en Europa lo fueron por Douglas en 1827, probablemente en Escocia. En Francia fue introducida en 1842 y entre 1844 y 1849 se producen las primeras plantaciones en Portugal, siempre en parques o jardines de castillos o palacios. Es originaria del occidente de Norteamérica y ocupa un área muy vasta que va desde Mejico al estado canadiense de La Columbia Británica, en un recorrido de más de 4.500 km, y desde la costa del Pacífico hasta las vertientes de las Montañas Rocosas.

La especie ha figurado entre los componentes principales de los bosques del oeste de Norteamérica desde mediados del Pleistoceno y, aunque los registros fósiles indican que su rango natural nunca se ha extendido fuera de esta zona, el género Pseudotsuga ocupó amplias extensiones en Europa durante el terciario.

Su presencia en nuestro continente data de mediados del siglo XIX, habiéndose empezado a utilizar de forma masiva en repoblaciones desde el año 1960. Hoy en día ocupa unas 650.000 ha, de las que 350.000 ha corresponden a Francia y a la que sigue en orden de importancia Alemania. La producción del país vecino, que constituye el mayor abastecedor de madera de esta especie en el mercado europeo y cuyas masas crecen a un ritmo anual próximo a cinco millones de metros cúbicos, no representa sin embargo más que el 2% de la producción del continente americano.

Por lo que respecta a España, cubre unas 30.000 ha del norte peninsular, repartidas entre Asturias, León, Burgos, Cantabria, País Vasco (especialmente en Guipúzcoa), Navarra, La Rioja, alrededores del Montseny (Cataluña) y Galicia, en la que se conservan ejemplares de gran talla que datan de finales del siglo XIX o fechas algo posteriores (Castillo de Soutomaior, Parque de O Carballiño, Monte Aloia,...). Su interés ya era conocido por el ilustre forestal gallego D. Rafael Areses, que en 1.926 aconsejaba su introducción y cultivo en los montes, vistos lo ensayos que efectuó en el vivero de Areás (Pontevedra) y en los montes de Tui y Oia (Pontevedra).

A diferencia de otras especies alóctonas como el pino radiata o el roble americano, cuya introducción y expansión fue promovida por la iniciativa privada, en el caso del abeto douglas el impulso lo aportó el extinto Patrimonio Forestal del Estado, que la utilizó con profusión en repoblaciones de montes consorciados a finales de la década de los años sesenta y comienzos de los setenta. En cualquier caso su proyección futura debe ser bastante mayor, puesto que por ejemplo el Plan Forestal de Galicia contempla, para un horizonte temporal cifrado en el año 2030, la repoblación de 70.000 ha fundamentalmente en Lugo y Ourense.

El interés por su uso en repoblación radica en la posibilidad de producir madera de excelente calidad, superior a la de las coníferas comercialmente utilizadas actualmente en España, con buenos rendimientos, a turnos de corta medios (50-70 años), su nivel de exigencia inferior a la mayoría de las frondosas, su tolerancia en masas mixtas y su adaptabilidad a muy diferentes condiciones de altitud, exposición y temperaturas le permiten ser una alternativa válida en buena parte de las estaciones propias del pino, sin olvidar su valor ornamental, paisajístico y recreativo. La rápida mineralización de sus finas acículas da lugar en el suelo a una capa orgánica de muy poco espesor, que unido al eficaz control del matorral que proporciona en masa densa, ofrece la posibilidad de utilizarlo en cortafuegos verdes.



Estación.


El pino de Oregón crece en una gran variedad de climas, desde oceánicos a continentales, con reparto uniforme de precipitaciones o con sequía estival marcada. En el área de origen adecuada para nuestras zonas de repoblación, las precipitaciones varían de 610 a 3.400 mm/año y las temperaturas desde mínimas en enero de -9ºC a máximas en julio de 30ºC. Las condiciones óptimas para una mayor producción se encuentrarían en climas oceánicos húmedos, con periodos máximos de 2 a 3 meses de sequía estival. La precipitación anual deberá ser superior a 800 mm, con al menos 300 mm de lluvia durante el periodo vegetativo (abril-septiembre)

Tolera muy bien los fríos invernales, pero puede considerarse sensible a heladas tardías. Las heladas de primavera pueden causar daños importantes cuando se usan procedencias que dan lugar a un brote muy temprano. Soporta bastante bien la nieve, ya que sus ramas muy flexibles apenas la retienen en la copa, así tolera capas de nieve de más de 3 m en la Sierra Nevada de California. Pero los brotes tiernos de primavera y la delgada corteza de ramas y guías en verano pueden verse fácilmente dañadas por el granizo que causa rasgaduras y rotura de guías.

En su área de origen, la var. menziesii alcanza altitudes máximas de 1.800 metros en California, 1.500 en su área central y 800 en la Columbia Británica. Ello indica que la altitud máxima depende de la latitud correspondiente. Las procedencias más usadas en repoblación en la España atlántica, puede estimarse en una cota máxima de 1.500 metros para las repoblaciones, con el límite inferior a nivel del mar. Existen resultados excelentes en plantaciones a nivel del mar como en altitudes elevadas, en Galicia, y aunque a partir de los 1.100 metros la productividad desciende, sigue siendo notablemente superior a la de las especies tradicionalmente utilizadas a esas cotas (B. celtiberica, P.sylvestris o P. uncinata).

La exposición no tiene un efecto especialmente importante sobre su crecimiento. En general las exposiciones norte o nordeste son preferibles al tener una mayor humedad y en general mejores suelos por estar menos afectadas por incendios forestales, lo que no significa que si un monte con suelo profundo está en solana no sea apto para usar la especie. A altitudes muy elevadas sería sin embargo preferible buscar exposiciones de solana por ser éstas más cálidas.

A los efectos prácticos de las plantaciones forestales debe considerarse como una especie que requiere plena luz desde el principio, no siendo preciso por tanto el abrigo de otros árboles, que solo redunda en un descenso del crecimiento. El abrigo lateral, especialmente de retamas, puede ser favorable cuando la zona es muy venteada. Debe considerarse asimismo muy sensible a la competencia de matorral, que reduce notablemente los crecimientos iniciales, con un efecto multiplicador ya que retrasa el control que ejerce, en masa densa, al asombrar totalmente la vegetación competidora. Es todavía más sensible a la competencia de la vegetación herbácea.



Suelo.


El pino de Oregón es un árbol medianamente exigente en cuanto a suelos, prefiriendo terrenos profundos, de textura ligera y fértiles. No debe plantarse en suelos muy superficiales o muy pobres, por lo que el mejor indicador de una zona apta para plantar será la presencia de zarzas, xestas, o helechos y tojos de buena altura. La existencia de brezos, callunas o jaras, sobre los suelos superficiales y secos indica malas estaciones para la especie, que pueden adaptarse, en muchos casos, mediante labores profundas y correcciones de su fertilidad.

No tolera suelos con presencia de caliza activa en contacto con el sistema radical, lo que provoca clorosis, especialmente en plantas jóvenes. Si la roca madre es calcárea, el suelo debe estar descarbonatado en los 60-70 cm superficiales, lo que ocurre solo en los lugares más lluviosos. Los niveles de pH más favorables oscilan entre 4,0 y 6,0.

En cuanto a fertilidad, es una especie moderadamente exigente. En el noroeste de la península la situación generalizada de los suelos en los que se ha plantado es de una carencia sensible de nutrientes, especialmente fósforo y potasio. A pesar de ello, los resultados de crecimiento han sido en general positivos. Con carencias importantes se produce amarilleamiento de las acículas y pérdida de vigor de la planta. En estos suelos la respuesta a la fertilización, con abonos fosforados y potásicos, es muy positiva.



Características de la madera.


La madera del pino de Oregón puede calificarse como de excelente calidad, y de hecho se importa de Norteamérica bajo esa misma denominación (pino de Oregón). Es conveniente que se comprenda claramente que las plantaciones de Pseudotsuga menziesii que se realizan en el norte de la península o en otros países de Europa pueden producir una madera de calidad igual o superior a la importada.

El pino de Oregón tiene duramen rojizo y albura clara. En ejemplares de edad avanzada el duramen ocupa la mayor parte de la sección. Los anillos de crecimiento son muy visibles, y con una adecuada selvicultura son muy homogéneos. La densidad es aproximadamente de 0,55 tm/m3, superior a la mayoría de las coníferas de interés comercial. Los porcentajes de corteza son relativamente reducidos. La madera tiene excelentes cualidades tecnológicas, incluso cuando el árbol ha crecido muy rápidamente. Un defecto importante es la presencia de nudos, que ocupan casi toda la sección cuando no se realiza poda. Los nudos suelen ser vivos y por lo tanto sanos, en general de pequeño diámetro en comparación con los pinos insigne o del país. La poda es la operación imprescindible para posibilitar el desenrollo de esta madera.

La madera tiene excelentes características de durabilidad, al resistir ataques de hongos e insectos, especialmente el duramen. Supera en este sentido tanto al pino silvestre como al pino del país (Pinus pinaster). El secado al aire se realiza con facilidad, sin que se produzcan fendas o deformaciones. La transformación de la madera se realiza fundamentalmente por arserrado y desenrollo, en aquellas regiones de Europa donde el nivel de corta es importante. La madera aserrada se destina a las industrias de carpintería y de ebanistería, para las que tiene unas excelentes aptitudes. El desenrrollo del pino de Oregón procedente de las repoblaciones francesas se realiza sin dificultad, habiéndose puesto a punto las técnicas de encolado precisas para producir tablero contrachapado. La chapa obtenida tiene un aspecto estético adecuado, si bien este mejora cuando se usa madera procedente de Norteamérica y con anillos de crecimiento más próximos.

La madera procedente de claras puede emplearse en la fabricación de postes, posible con esta especie por su rectitud y facilidad de tratamiento e impregnación o en la industria de de tableros de partículas tan bien representada en el norte de España, e incluso en la industria del aserrado en el caso de las últimas claras. Los usos comerciales en Estados Unidos son: chapa, desenrollo, parquet y tarimas, carpintería, contrachapado, revestimientos, revestimiento decorativo, construcción de viviendas, costrucción pesada, postes, coches de ferrocarril, contrachapado estructural, encofrado, cajerío y embalaje.

Poco puede decirse en referencia a los precios que puede alcanzar esta madera. Si bien son evidentes sus excelentes aptitudes tecnológicas, no existe por el momento un mercado de madera en España debido al bajo nivel de cortas. En países europeos con importante producción de madera de pino de Oregón, esta supera en precio a abetos, picea y pinos, y por tanto a la totalidad de las coníferas de importancia comercial.



Repoblación.


Origen genético de la semilla.

En todas las especies forestales usadas en repoblación adquiere una gran importancia el usar una semilla de origen adecuado, para asegurar que las plantas se adapten perfectamente al lugar de plantación y presenten una supervivencia y crecimiento óptimos. En el pino de Oregón este hecho es de la mayor importancia, ya que en su área de origen ocupa una zona muy amplia, que da lugar a la consideración de gran número de procedencias o regiones geográficas. Cada una de estas procedencias tiene una respuesta al medio muy distinta, por lo que es de la mayor importancia el uso de una procedencia adecuada, en la que la diferencia al comportamiento es tal que puede determinar el éxito o el fracaso de la repoblación.

Los ensayos realizados por el Centro de Investigaciones de Lourizán desde hace casi 40 años han permitido conocer las procedencias americanas más adaptadas para la repoblación forestal en el Norte de España. El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos ha efectuado una división en regiones geográficas considerables como procedencias distintas, y que también se denominan zonas de semilla. Cada una de esas procedencias o zonas de semillas recibe un número que localiza el lote ensayado por el CIF de Lourizán.

La inmensa mayoría de la semilla que consumen los viveros forestales es por necesidad importada. La inexistencia por el momento en España de rodales declarados como selectos por la Administración se debe únicamente a que aún no se han declarado las Regiones de Procedencia de Pino de Oregón para España, paso previo necesario para poder abrir su registro, ya que no faltan rodales de gran calidad candidatos a esa categoría, especialmente en Cataluña, Galicia, Navarra y el País Vasco.


Características de la planta.

La planta de pino de Oregón que normalmente se usa en repoblación se cultiva tanto en vivero a raíz desnuda, como en envase o contenedor. Ambos tipos de planta pueden utilizarse, si bien las características particulares de cada sistema pueden hacerlas más adecuadas a unas áreas o tipos de plantación determinados.

La talla normal que se debe considerar es de 20 a 25 cm y debe estar lignificada al menos en dos terceras partes. El diámetro o calibre mínimo en el cuello de la raíz debe ser superior a tres mm. Es de la mayor importancia que el sistema radical esté convenientemente dividido o fasciculado. La longitud total de las raíces no deberá superar los 10 a 15 cm. Las plantas con sistema radical sin fascicular tienen una inferior capacidad de supervivencia en el monte. Para alcanzar estas dimensiones, en la mayoría de los casos, la planta deberá cultivarse durante dos savias, dos temporadas de crecimiento. Además de esas condiciones de carácter cuantitativo, existen otras de tipo cualitativo y que se refieren a posibles defectos o taras. En este sentido, deben rechazarse las plantas con heridas no cicatrizadas, con tallo fuertemente curvado, o múltiple, con desecación total o parcial, con acículas o cuello de la raíz gravemente dañadas, con sistema radical enrollado, torcido o amputado o con afecciones causadas por organismos nocivos. Puede aceptarse según la normativa la existencia de muchas guías o una incompleta parada invernal de crecimiento. A la hora de comprar una partida de plantas será necesario comprobar la calidad no sólo de la parte aérea sin también de la parte radical, para lo cual se hará un muestreo.

La planta a raíz desnuda debe tener un manejo cuidadoso, que impida la desecación del sistema radical, las roturas por golpes o las fermentaciones por falta de aireación. En el transporte de la planta de vivero a monte se velará porque el sistema radical no quede expuesto al aire o al sol, siendo lo más adecuado unir manojos de planta, protegiendo las raíces con bolsas de plástico. Si no se va a plantar inmediatamente, debe aviverarse la planta en monte, abriendo surcos donde se introducen los manojos enterrando el sistema radical. El uso en repoblación de planta ya brotada, en los meses de mayo, junio y julio, además de provocar incrementos en el porcentaje de marras, determina por lo general una pérdida en el crecimiento del año en curso y aumenta el riesgo de bifurcación en el sucesivo crecimiento.


Desbroce.

Normalmente cuando se repuebla, el terreno se encontrará previamente ocupado por matorral o bien por vegetación herbácea. El primer caso corresponde a terrenos de monte o a terrenos agrícolas abandonados que ya ha colonizado el matorral. El segundo caso corresponde a prados o labradíos abandonados y es el que determina mayores problemas de competencia a las plantas de pino de Oregón.

Cuando existe matorral alto y denso el procedimiento de desbroce que más se emplea es el mecanizado utilizando un tractor con apero desbrozador-triturador de cadenas o de martillos. Aunque el coste puede ser superior es preferible que el tren de rodaje del tractor sea de cadenas, lo que aumenta la estabilidad del mismo en pendientes e impide los pinchazos. Hoy pueden usarse tractores de ruedas forestales, que aunque tienen elevado coste, evitan cualquier pinchazo. La ventaja del tractor de ruedas frente al de cadenas es que tienen un rendimiento muy superior. Como inconvenientes tienen una menor estabilidad en pendientes elevadas o con terrenos húmedos. Los restos triturados e incluso piedras arrastradas se despiden por los laterales de la carcasa a bastante distancia, por lo que es aconsejable la precaución al acercarse a la máquina. Estos aperos pueden desbrozar matorrales de altura y densidad sorprendentes (hasta 3 ó 4 metros), dejando los restos triturados en el suelo que se mineralizan e incorporan al suelo en poco tiempo. Los mejores resultados se consiguen en tiempo seco, cuando el matorral ha perdido flexibilidad y se tritura más fácilmente. En ocasiones puede ser necesario dar dos pasadas para mejorar el resultado final. La operación puede realizarse en fajas o a hecho. En el primer caso se intenta dejar una banda de matorral entre cada faja desbrozada, lo que tiene interés cuando plantamos Pino de Oregón en sitios muy batidos por el viento. El desbroce con apero desbrozador-triturados es una operación que requiere de 4 a 10 horas de tractor por hectárea desbrozada, según las especies de matorrales, su altura y densidad. Siempre debe evitarse enterrar matorral muy grueso que pueda servir para el desarrollo de hongos, la mayoria de las veces pueden achacarse a esta práctica los fuertes ataques de Armillaria, causantes de la muerte de muchas plantas en los primeros años de la repoblación. Por diversas circunstancias (superficie a repoblar reducida, matorral de escasa talla, o imposibilidad de mecanizar por excesiva pendiente o falta de accesibilidad del monte) el propietario puede optar por desbrozar manualmente el matorral. En esté caso usará hoz o motodesbrozadora de mochila, estas últimas permiten trabajar erguidos lo que generalmente aumenta el rendimiento del desbroce. Cuando la vegetación preexistente es herbácea, lo más adecuado es un laboreo total del terreno mediante arado de vertedera o de discos ya que esta vegetación provoca una competencia muy intensa por el agua y los nutrientes a las plantas de repoblación, por lo que es muy importante su eliminación previa y su control tras la plantación. El manejo de aperos pesados arrastrados está muy limitado por la pendiente, por lo que esta operación puede ser impracticable en muchos prados de montaña. El laboreo puede hacerse también con grada, si bien es preferible usar un arado pues el volteado de la tierra, además de mejorar su textura y llevar a profundidad de raíz las capas superficiales más fértiles, dificulta la reinstalación de las herbáceas, especialmente si se realiza en verano con lo que se eliminan muchas de ellas por desecación. La fresadora no debe emplearse ya que, al cortar y dividir en partes las raíces, provoca una fuerte reinvasión de todas las herbáceas rizomatosas.

En ocasiones se aplica, tras el laboreo y posterior plantación, un herbicida preventivo a base de atrazina, que ayuda a frenar la reinvasión de la vegetación herbácea. En dosis de 6 a 10 litros de producto comercial que contenga 500 g/l de atrazina por ha tratada. Los herbicidas a base de glifosato también muy utilizados en el control de las herbáceas, siendo además productos muy poco residuales. Solo en el caso de herbáceas ya muy altas habrá que segar antes de proceder a un desbroce por laboreo o desbroce químico.


Preparación del terreno.

Una vez realizado el desbroce se procederá a la preparación del terreno en donde posteriormente se plantará. Las labores previas deberán corresponderse con esta segunda fase, ya que si por ejemplo hemos hecho un desbroce manual, la preparación del suelo no podrá normalmente mecanizarse. La preparación manual se realiza mediante la apertura de hoyos con extracción total de la tierra, su tamaño deberá corresponder al de la planta que pretendemos utilizar proporcionándole suficiente tierra removida para que facilite el arraigo inicial y acumule la humedad necesaria a la planta hasta que las nuevas raíces se establezcan. Para poder colocar adecuadamente planta que cumpla las normas de calidad antes citadas, necesitaremos un hoyo de al menos 30x30x30 cm. El ahoyado manual no es un procedimiento de preparación de suelo tan efectivo como otras alternativas mecanizadas, pues el volumen de suelo removido es en general escaso y puede dar lugar a problemas de encharcamiento en suelos compactos en regiones muy lluviosas, sin embargo es casi la única alternativa posible en terrenos con pendiente excesiva o muy pedregosos.

La preparación mecanizada del suelo puede realizarse en forma continua o puntual. Al primer tipo corresponden los trabajos realizados con aperos arrastrados: arados, gradas pesadas, subsoladores, etc. Para el segundo, ahoyado mecanizado, se utilizan retroexcavadoras, barrenas o subsoladores modificados. El laboreo continuo, a su vez puede aplicarse a toda la superficie del terreno o únicamente a las filas o fajas en las que se colocarán las plantas, dejando bandas intermedias sin trabajar. De nuevo, desde el punto de vista de la supervivencia de la planta, es más efectivo el laboreo continuo pleno, pero la pendiente, la defensa contra la erosión del suelo, la conservación de la vegetación autóctona, la protección del repoblado, o el coste de preparación pueden hacer más aconsejables labores menos intensas. El trabajo con arados, o gradas puede ser coincidente con el procedimiento de desbroce mencionado para vegetación herbácea. Es necesario que el suelo quede removido hasta al menos una profundidad de 30 o 35 cm, por lo que con aperos muy ligeros sera necesario haber realizado un subsolado previo que reduzca la compacidad del suelo y mejore su drenaje lo que ayuda enormemente a la instalación y crecimiento inicial de la repoblación. El laboreo es aplicable tanto a terrenos agrícolas como de monte, con las lógicas limitaciones de pendiente. En zonas donde existe un riesgo de encharcamiento estacional, el arado con vertedera ofrece la posibilidad de preparar caballones, con lo que puede plantarse en el lomo del caballón, asegurando un buen drenaje del agua por el surco abierto.

El subsolado consiste en la apertura de surcos profundos en el suelo mediante subsolador (también llamados ripper), que son piezas metálicas de longitud variable que se montan como apero de tractores de obras públicas (bulldozer) o tractores agrícolas. El efecto del subsolado es la rotura del suelo a elevada profundidad, rompiendo incluso la roca si ésta es disgregable. Ejerce por tanto un efecto muy positivo sobre el suelo de cara a albergar a los pinos de repoblación, ya que reduce su compactación, mejora el drenaje y aumenta su profundidad útil. Los tractores bulldozer llevan en la parte trasera una barra porta-aperos donde pueden montarse uno, dos o tres rejones. Son tractores de cadenas de potencia elevada (es necesario un mínimo de 140 C.V. de potencia para realizar un trabajo conveniente de subsolado en monte). El alto coste de estas máquinas y la dificultad de su transporte (no puede circular por carretera y deben transportarse en camión góndola) hace que solo las empresas de trabajos forestales o de obra en general dispongan de ellos. Es conveniente subsolar a la mayor profundidad posible que permita la potencia del bulldozer que se está empleando. Si la pendiente no es elevada (20-30%), realizaremos un subsolado lineal según curvas de nivel, que consiste en la apertura de surcos, lo cual provoca la rotura del suelo a elevada profundidad (50 cm). Al incrementarse la pendiente, trabajaremos en líneas de máxima pendiente, realizando estos surcos de forma discontinua si existe peligro de erosión, hasta que al ser muy elevada, la labor debe ser puntual, para evitar los arrastres de tierra.

El ahoyado mecanizado utiliza retroexcavadoras, con cazos pequeños, que abren hoyos con volumen suficiente para plantación. El uso de barrenas es muy limitado por la dificultad que imponen los terrenos pedregosos y la compactación por frote de las paredes del hoyo que, en terrenos pesados, crea barreras a la penetración de las raíces y al drenaje. El ahoyado con subsoladores exige la modificación de estos añadiendoles aletas de hierro que desplacen la tierra hacia adelante según se clava y avanza el apero y dejan una abertura al levantarlo, la serie de "pinchazos" sucesivos, según el avance del tractor, deja una fila de hoyos que proporcionan un laboreo muy eficaz, con poco riesgo de erosión, para trabajos en linea de pendiente. El ahoyado, en general, actúa como un eficaz retenedor de agua, efecto que puede volverse en contra de nuestro interés en regiones lluviosas o en suelos pesados para especies sensibles al encharcamiento como es el caso de Pino de Oregón.

Densidad de plantación y replanteo.

La densidad de plantación es uno de los aspectos que genera una mayor controversia entre los repobladores de pino de Oregón. Hoy en día se tiende a reducir las densidades con el objetivo fundamental de bajar el coste derivado de las labores de preparación plenas, la compra de plantas en vivero y sobre todo retrasar los tratamientos de clara, si es posible hasta que la madera extraída sea comercializable . La importancia de usar planta de buena calidad es entonces todavía más importante. Con el fin de facilitar la mecanización de operaciones posteriores, especialmente los desbroces, se tiende a dejar una distancia mínima entre filas de unos 3 metros. De esta forma los marcos de plantación más frecuentes son 2 x 3 m, 2,5 x 3 m, ó 3 x 3 m, lo que da unas densidades iniciales de 1.670, 1.330 ó 1.110 pies /ha respectivamente. Cada opción tiene sus ventajas y sus inconvenientes, llevando asociadas una serie de labores posteriores según la densidad de partida. Densidades superiores a 2.000 pies/ha parecen hoy en día del todo injustificables. Así, se opta por elevadas densidades de plantación (1.600-2.000 plantas por hectárea), se ha de realizar una primera corta a los 12 años para reducir la competencia entre los árboles, sin que tengan un aprovechamiento comercial. Si se opta por densidades bajas (1.000 - 1.300 plantas por hectárea) hemos de realizar una repoblación especialmente cuidadosa para que no se produzcan marras o bien una posterior reposición de éstas para mantener la densidad y una poda temprana, porque las ramas engrosarán rápidamente.

La localización de las plantas sobre el terreno debe guardar unas distancias estrictas, ya que de esa forma las plantas quedarán alineadas y será más sencillo realizar de forma mecanizada operaciones de mantenimiento posteriores. Además, las plantas aprovecharán mejor el terreno y tardarán más tiempo en ejercerse competencia unas a otras. El replanteo de los puntos de plantación se realiza de distintas formas según los métodos de preparación del suelo seguidos. Si la preparación es por subsolado, los propios surcos abiertos señalan las líneas de plantación, por lo que lo adecuado en este caso es alinear los puntos de plantación en sentido perpendicular ayudándonos de una cuerda que se va tendiendo paralelamente a la distancia precisa. El punto correspondiente se señala con una estaca. Cuando no se cuenta con las líneas de referencia derivadas del subsolado, se emplean cuerdas con marcas de pintura realizadas a la distancia que corresponda y se va tendiendo la cuerda paralelamente cuidando de que las posiciones de plantación queden alineadas en los dos sentidos. Esta operación es necesaria previamente a la preparación del suelo, si esta consiste en raspas u hoyos abiertos manualmente. Deben considerarse las distancias mínimas que según la normativa se deben dejar hasta el límite con las fincas colindantes. Según algunas ordenanzas sobre plantaciones forestales del Ministerio de Agricultura que datan de 1967, se dejará una distancia mínima de 2 metros si en la colindancia existe pradera y de 3 metros si se trata de un terreno de cultivo. Pueden existir asimismo ordenanzas municipales propias acerca de las plantaciones, lo que ya ocurre en algunos ayuntamientos.


Procedimientos de plantación y fertilización.

La plantación suele hacerse de forma manual. Salvo que se plante en hoyo abierto con anterioridad, la azada no es una herramienta adecuada, por la dificultad de que la raíz quede vertical. Por tanto, en general, para realizar la plantación se utilizará el plantamón o la pala recta, con los que se abre una pequeña cata en la que se ponen las raíces, que deben quedar totalmente rectas, no siendo conveniente utilizar por ello, planta con sistema radical mayor de 15 cm, cortándolo en caso de que sobrepase tal longitud, siempre por debajo de la cicatriz de repicado, en caso de utilizar planta repicada. Una vez colocada la planta es conveniente darle un tirón de varios centímetros, para conseguir que las raíces queden lo más derechas posibles. Tras ello se pisará la tierra de alrededor, teniendo en cuenta que al final la planta debe quedar enterrada entre el cuello de la raíz y el primer verticilo de ramas. Es importante que no queden bolsas de aire en contacto con las raíces. La época de plantación más adecuada para la planta a raíz desnuda va desde después del comienzo de la lluvias de otoño hasta antes del final de las de primavera, de forma que reciba suficiente lluvia inmediatamente después de la plantación, no debiendo utilizarse nunca planta con la savia movida (en estado de crecimiento activo). Usando planta con cepellón la temporada de plantación se alarga ostensiblemente, aunque deben evitarse los meses centrales del verano. Dentro de ese periodo hábil de plantación se elegirán días concretos en que las condiciones del suelo y meteorológicas sean adecuadas, evitando los días de viento, especialmente secos, con fuertes heladas, terreno encharcado de agua, y las horas en que se den circunstancias adversas, rehuyendo las primeras horas si hay bajas temperaturas o las horas centrales si se elevan estas. Cuando en la plantación se ha usado planta de calidad y los trabajos han sido adecuados, los porcentajes de marras son muy reducidos (normalmente inferiores al 10%), lo que indica la buena capacidad de regeneración del sistema radical de esta especie.

El pino de Oregón debe considerarse como un a especie relativamente exigente en fertilidad del suelo, por lo que cuando el terreno en que se va a plantar puede calificarse como pobre en elementos nutritivos, será recomendable la aplicación de abonos. Sin embargo la fertilización no puede paliar la existencia de otras condiciones estacionales desfavorables. Poco podrá hacer el abonado si los factores limitantes son la escasa profundidad del suelo o el encharcamiento. La fertilización tampoco puede reemplazar una adecuada selección de las plantas y de las labores de preparación del terreno. Económicamente los mejores resultados en la fertilización del pino de Oregón se dirigen a la obtención de un mayor crecimiento juvenil de plantaciones. En forma que se incorporen rápidamente al suelo y dominen en el plazo mas corto posible a la vegetación competidora. Esto tiene un efecto multiplicativo sobre las plantas fertilizadas que mantendrán a lo largo de todo el turno la ventaja inicial lograda. El abono se debe aplicar en el puesto de plantación y a profundidad tal que quede a disposición del árbol pero fuera del alcance de hierbas o matas, ya que una aplicación a hecho favorece no solo a las plantas de repoblación sino también al matorral y vegetación herbácea competidora. Según el tipo de abono usado la forma de aplicación es diferente, si bien no deberíamos aplicar abono en tanto la planta no este enraizada y pueda aprovecharlo adecuadamente la tendencia actual es a realizar la operación de abonado simultáneamente a la operación de plantación para ahorrar gastos. A continuación se hace referencia a los distintos tipos de abonos usados y a sus métodos de aplicación:

-Abonos granulados de liberación lenta. Se pueden aplicar simultáneamente a la plantación, ya que al ir los gránulos recubiertos con una resina orgánica que libera gradualmente el abono, su efecto se prolonga hasta después del enraizamiento. Es conveniente elegir estos abonos con una composición rica no solo en los elementos fundamentales (Nitrógeno, Fósforo y Potásio, N,P,K) sino en oligoelementos, ya que en pino de Oregón se han encontrado problemas de deficiencias en cobre (Cu) o boro (B). Existen productos de distinta composición, variando por tanto las dosis en función de aquellas, si bien en general se considera de 20 a 40 granos de abono por planta. Pueden considerarse en general como productos caros.

-Abonos complejos. El más empleado es el 8/24/16. No es recomendable aplicar abonos con alto contenido en nitrógeno, tal como el 15/15/15 ya que normalmente este elemento no es el más deficitario en plantaciones forestales y por ser muy solubles se pierde por lavado antes de ser aprovechado por un cultivo poco denso. Normalmente se aplican posteriormente a la plantación, realizando pequeños surcos u hoyos en el suelo alrededor de la planta, en los que se entierra el abono. Debido a su solubilidad es recomendable su aplicación en primavera. Provocan en general resultados muy visibles de crecimiento, aunque puntuales debido a la poca persistencia del abono. Se evitará que quede en contacto con la raíz o con el tallo de la planta, ya que producirían quemaduras. La dosis puede ser de 100 a 150 gr/planta.

-Abonos pastillados. Se aplican tras la plantación abriendo orificios de unos 20 cm de profundidad a los lados de la planta, en cuyo fondo se deposita la pastilla. Según los tamaños y composición de la pastilla se recomienda usar 2, 3 o incluso 4 pastillas por planta. La composición es fundamentalmente a base de nitrógeno, fósforo y potásio (N,P,K), aunque existen productos comerciales que llevan también un considerable número de oligoelementos. La elevada compactación de las pastillas asegura su permanencia en suelo durante varios años, lo que prolonga el efecto fertilizador. Son en general productos de elevado precio.


Cuidados posteriores a la plantación.

-Protectores individuales de planta. Las plantas de abeto Douglas sufren con frecuencia daños al ser recomidas por ganado o animales silvestres. Muy frecuentemente esos daños provienen del corzo, que recome los brotes, ratones de campo, que causan daños en el tallo con frecuencia y conejo, que come brotes y produce daños en el tallo. El mejor procedimiento para proteger una plantación es el uso de protectores individuales, si bien el elevado precio de estos aconseja emplearlos únicamente en el caso de que sean previsibles daños intensos, ya que si el porcentaje de plantas que sufre daños es pequeño el futuro de la plantación no queda comprometido. La instalación de los protectores se debe realizar nada más terminar la plantación. Existen diferentes tipos de protectores individuales que se comercializan para repoblación forestal. Pueden ser da malla metálica, de malla de plástico o de plástico, y de diferentes alturas según la talla del animal que puede causar daños. Para el caso de ratones no deben emplearse las mallas, ya que su pequeño tamaño les permite un acceso fácil, y la altura. La altura mínima debe ser de 60 cm para proteger de daños frente a conejo y de 1,20 metros cuando se trata de corzo. Existen protectores de plástico biodegradable, que se emplean cuando no se tiene interés de recogerlos para emplearlos de nuevo. En general todos los protectores comerciales se caracterizan por un precio bastante elevado, y si bien producen buenos resultados de protección y en algún caso parece acelerar el crecimiento en altura de la planta, el excesivo ahilamiento de la planta puede provocar desequilibrios y el acamado de la planta. Es de gran importancia usar un tutor sólido y correctamente instalado. De lo contrario ante condiciones climatológicas adversas puede caer arrastrando todo el protector y la planta consigo.

-Desbroces posteriores a la plantación. El pino de Oregón puede considerarse como una especie muy sensible a la competencia de la vegetación, y especialmente de las herbáceas. De hecho, estas últimas pueden dar lugar a una competencia tan intensa por el agua y nutrientes que la plantación se malogra totalmente. En el caso de vegetación herbácea los desbroces más efectivos son los químicos, empleando herbicidas. Puede darse un tratamiento a base de glifosato, en cuyo caso se deben proteger las plantas para que el producto no entre en contacto directo con ellas (aplicación dirigida). Las dosis normalmente empleadas son de 3 litros de producto comercial que contenga 360 gr/l de glifosato por hectárea tratada, aplicando en fajas o bien a hecho. Los tratamientos para mejorar la efectividad, deben darse con las herbáceas durante la floración de las especies anuales, cuando la planta tiene agotados sus recursos y rebrota con dificultad, o en la bajada de savia en otoño (perennes) a fin de eliminar cepas o rizomas. En el caso de que la vegetación existente sea matorral, los desbroces se realizarán preferentemente de forma mecanizada, siguiendo las bandas que quedan entre dos filas de plantación y usando un apero desbrozador-triturador con tractor de cadenas. A lo largo de las filas de plantas queda el matorral más próximo a estas, ya que el apero solo se habrá parado a una distancia prudencial para no dañar las plantas. Es necesario por tanto una terminación manual alrededor de las plantas, usando motodesbrozadora o podón.

-Tallas de formación. Anualmente, el pino de Oregón presenta una o varias metidas o crecimientos. Se le llama policiclismo a la facultad de brotar en varias ocasiones durante la misma temporada de crecimiento. La existencia de varias metidas depende de las condiciones meteorológicas del año y de la procedencia usada en la plantación. En general, el policiclismo merece una valoración negativa, ya que da lugar a una mayor ramosidad y a la formación de horquillas o dobles guías en las plantas. Existen otras causas para la formación de horquillas, siendo éste un carácter frecuente en las plantas de pino de Oregón. Si las horquillas permanecen, se forma una bifurcación del tronco principal el árbol, lo que no interesa por varios motivos:
a).- Reducción muy importante del diámetro a partir de la bifurcación.
b).- La zona de bifurcación es muy propensa a roturas por la acción del viento.
c).- La existencia de la bifurcación obliga a trocear el tronco considerando su existencia.
Los árboles bifurcados deben ser eliminados durante los clareos y las claras, por lo que es admisible la presencia de un cierto porcentaje de ellos. Sin embargo, si el porcentaje es elevado o la plantación tiene una densidad reducida será interesante realizar una talla de formación, cortando una de las guías desde la base. Convendrá hacerlo lo antes posible, para que el tallo cortado no haya alcanzado excesivo diámetro. Podrá emplearse una tijera de una o dos manos si la planta tiene poca talla; en caso contrario habrá que emplear tijeras montadas sobre pértiga y accionadas por cordel. La guía que se deja recupera con facilidad la dominancia y se formará un único y recto tallo principal. Puede aprovecharse para, además de horquillas, cortar alguna rama que adquiere excesivo vigor o demasiada verticalidad. Si los tallos cortados tienen poco diámetro (menos de 2 cm) podrá actuarse en cualquier época del año. En caso contrario será preferible esperar a la parada vegetativa.



Selvicultura.


En muchas repoblaciones con Pino de Oregón en el Noroeste de España se aprecia una ausencia prácticamente total de cuidados culturales posteriores a la plantación, tales como los ya comentados, desbroces y tallas, o los que trataremos a continuación, podas, clareos o claras. En estos casos la densidad de árboles es muy elevada, al no haberse reducido por cortas. Existen muchos árboles dominados y algunos ya muertos, lo que constituye un foco de proliferación de plagas. Si no se podan, los pinos de Oregón tendrán ramas desde la base, con lo que la madera tendrá abundantes nudos y perderá calidad. El pino de Oregón es una especie capaz de producir madera de excelente calidad, y la selvicultura que se le aplica debe ir destinada a la obtención de esos productos. Será necesario podar, para que se forme madera libre de nudos, y realizar clareos y claras, para eliminar árboles ramosos, ahorquillados o de escaso vigor, concentrando toda la capacidad productiva del monte en los mejores árboles.


-Poda.

El pino de Oregón tiene una muy mala poda natural, y conserva las ramas, vivas o ya muertas, de forma casi permanente, incluso con una densidad elevada de árboles. Para obtener madera apta para aserrado o desarrollo será necesario podar. Lo normal es realizar varias intervenciones de poda, que van dejando cilindros interiores de madera nudosa, a partir de los cuales se forma ya madera limpia. En las sucesivas operaciones se va subiendo la altura podada hasta que se alcanza tras la última poda una altura total podada. Es convenniente podar hasta la altura total considerada solo los mejores árboles, que son los que se consideran que llegarán a la última clara o a corta final. La primera poda que se realiza se denomina de penetración, ya que facilita enormemente el acceso al interior del monte. Los árboles pueden podarse hasta una altura superior a 2/3 de su altura total, aunque no deben podarse a más de la mitad. La elección del momento adecuado para podar es difícil, y habrá que tener presentes varias consideraciones:
a) No es conveniente que se formen ramas de excesivo grosor, lo que anima a podar tempranamente. Cuando los árboles están espaciados las ramas bajas tienden a engordar rápidamente, lo que también se produce si la estación es de buena calidad.
b) Cuando se consigue la tangencia de copas el matorral heliófilo queda dominado. Pero si podamos a continuación puede producirse una reinstalación de la vegetación herbácea o el matorral.
c) Si se poda de forma muy temprana existe el riesgo de aparición de brotes adventicios y además pueden ser necesarias muchas intervenciones de poda para alcanzar la altura total de poda pretendida.
Como recomendación general puede realizarse una primera poda cuando los árboles alcancen 6 metros de altura, eliminando las ramas que se encuentren a menos de 2 o 2,5 metros del suelo. Se trata por tanto de una poda baja, en el sentido de que las ramas se alcanzan desde el suelo. Se podan todos los árboles presentes.

Una segunda poda puede realizarse cuando los árboles alcanzan unos 12 metros de altura. Se sube entonces la poda hasta los 6 metros, tratándose en este caso de una poda alta, que requiere herramientas montadas sobre pértiga para alcanzar las ramas a cortar. Se podan tan solo los 300 o 400 mejores árboles. Ello posibilitaría la obtención de 2 trozas de 2,5 metros libres de nudos en esos árboles. Debe tenerse presente que la longitud de troza considerada no tiene poqué ser 2,5 m, por lo que en cada caso se fijaría la altura de poda en función de esa longitud de troza en el aprovechamiento. En algunos casos se sube la altura total podada hasta 8 metros, si bien se trata de una operación cara, que precisa la subida al árbol, o el uso de herramientas especiales, por lo que debe analizarse su posible interés económico. La época de realización de las podas no tiene mucha importancia cuando se trate de ramas muertas o vivas de pequeño diámetro (<2 cm). En caso contrario se recomienda el período de Agosto a Febrero. El corte de la rama debe realizarse dejando intacto el cojinete de cicatrización, dando un corte limpio y sin dejar percha, lo que alarga sin sentido el tamaño del nudo y deja nudo muerto. Los restos de poda pueden eliminarse por trituración con desbrozadora de cadenas o bien aumentarse en cordones dentro del monte, lo que reduce la reinvasión del matorral.

La flexibilidad de las ramas del pino de Oregón hace que las herramientas de poda aconsejables sean las tijeras de poda, serruchos y motosierra ligera dando malos resultados en general el hacha. Las tijeras de podar de mango largo tienen un uso creciente, lo que se debe a sus ventajas: precio reducido, el mango largo permite podar ramas situadas a más de 2,5 m de altura, los sistemas de desmultiplicación facilitan el corte de ramas gruesas, y el uso y mantenimiento son sencillos. En poda alta existen innumerables herramientas que pueden usarse. Parecen sin embargo muy recomendables las sierras de arco montadas sobre pértiga telescópica: se alcanzan fácilmente los 6 metros de altura podada, son fáciles de usar y mantener y de precio reducido y sus diseños han mejorado enormemente, contando con cuchillas basales con las que se da un primer corte en la parte inferior de la rama para evitar que esta se desgaje. Otra posibilidad consiste en las podadoras con espada de motosierra montada sobre pértiga telescópica, existiendo modelos de bajo peso con pértiga de escaso balanceo y elevado rendimiento, con los que se alcanzan también los 6 metros de altura.


-Clareos y claras.

Los clareos y claras consisten en cortas de carácter intermedio que se realizan antes de la edad del turno y que bajan la densidad de arbolado existente. La primera intervención de reducción de la densidad se considerará clareo o clara, dependiendo de si se generan productos vendibles (claras) o no vendible (clareo). La realización de clareos supone por tanto un coste económico sin ningún ingreso, por lo que son actuaciones que deben evitarse en lo posible. La mejor forma de hacerlo es plantar a un espaciamiento algo elevado (3 x 3 metros o mayor), ya que de esa forma el monte puede alcanzar una edad de 18 a 20 años sin que haya sido necesario corta. A esa edad la corta que se realice generará seguramente productos vendibles, pudiendo considerarse como una clara. Cuando se planta a una densidad elevada (1.600 a 2.000 pies/ha), habrá que hacer una corta a los 12-15 años que dará productos de escasa dimensión y generalmente no vendibles, por lo que esa primera corta intermedia debe considerarse como un clareo.

Ya sea clareo o clara, la primera corta de reducción de densidad difícilmente generará beneficios económicos. Para reducir costes existe la tendencia a realizar esa operación de forma sistemática, cortando una fila de cada tres o de cada cuatro. En el caso del pino de Oregón, la sensibilidad al derribo por viento aconseja tomar precauciones en este sentido, ya que las calles abiertas actúan de pasillos donde el viento adquiere velocidad y provoca derribos. Además es aconsejable que las claras sirvan como selección de árboles, extrayendo los de peores características para mejorar la calidad de la masa, y ese efecto no se consigue con las claras sistemáticas. Estas solo podrán plantearse si la densidad de plantación supera los 1.300 pies/ha y la zona es poco venteada. Un régimen adecuado de claras es fundamental para concentrar el crecimiento en los individuos de mayor interés futuro, de cara a la obtención de elevados diámetros y madera de calidad. En cualquier monte de pino de Oregón se encontrarán árboles de características muy variables: corteza lisa o rugosa, ramas delgadas o gruesas, árboles de rápido crecimiento o de escaso vigor. La realización de claras selectivas permite eliminar los peores individuos. Los árboles a cortar tendrán las siguientes características:

a) Árboles excesivamente ramosos, con ramas abundantes y gruesas y copa que ocupa mucho espacio y genera una fuerte competencia con los vecinos. Se trata de pies de gran vigor, a los que se denomina "Arboles lobo".
b) Árboles ahorquillados, inclinados o torcidos (el pino de Oregón tiene como caracter general una gran rectitud de fuste, aunque este carácter varía de unos árboles a otros).
c) Árboles afectados por plagas, enfermedades o daños abióticos.

En la primera operación presentada se manejan densidades superiores, por lo que la base para seleccionar los mejores árboles es mayor. Como inconveniente, el número total de cortas es elevado (1 clareo y 5 claras). Cuando se parte de una plantación realizada a un espaciamiento razonable será fácil adaptar la densidad a las recomendaciones establecidas. Sin embargo en ocasiones se parte de un monte que nunca ha sido aclarado. En este caso se debe considerar una adecuación progresiva de la densidad a estos esquemas, sin realizar claras excesivamente fuertes.

El pino de Oregón es sensible al derribo por viento y como índice representativo del peligro de derribo se maneja con frecuencia la relación entre la altura y el diámetro del árbol. Cuando dicho cociente, llamado índice de esbeltez, supere el valor de 70, el riesgo de derribo será muy fuerte al abrir la masa mediante la clara. El mantenimiento de plantaciones muy densas sin la realización de las oportunas claras lleva a montes donde se acumula un gran volumen de madera, pero con árboles muy delgados que solo serían capaces de proporcionar madera de trituración, lo que no tiene sentido en un árbol que puede producir madera de alta calidad. Hacia los 18 o 20 años es conveniente proceder a la selección de árboles de provenir. Serán individuos que tengan unas características lo suficientemente buenas como para considerar que serán los que se mantendrán hasta la corta final a los 60 años. Se seleccionan unos 200 pies/ha, cuidando de que tengan vigor y altura elevada, fuste recto y ramas finas una buena configuración, con copa equilibrada, que sean sanos y que estén convenientemente repartidas sobre el terreno (a una distancia media de 7,5 metros). A partir de su designación y marcado con circunferencia de pintura blanca o roja a la altura del pecho, serán beneficiados aplicándoseles poda alta y eliminando en las claras aquellos árboles que les ejerzan competencia directa.

Es aconsejable que desde el momento en que se realiza la última clara hasta la edad en que se puede abordar la corta final transcurra un número suficientemente grande de años (al menos 10) para que los árboles que se ha seleccionado como óptimos tengan tiempo de crecer en diámetro. En la mayoría de los casos a las operaciones de clara se las denomina vulgarmente "entresacas". Si bien el término no es preciso desde el punto de vista técnico, se encuentra enormemente extendido y parece seguro que se seguirá usando. Aquel propietario de un monte que desea hacer una clara vendiendo los árboles en pie deberá efectuar un señalamiento de los árboles que desea vender, dando un chaspe previo en la corteza a la altura el pecho y de forma que los árboles marcados puedan verse desde una misma dirección por el posible comprador. Para controlar que se cortarán únicamente los árboles señalados puede hacerse alguna marca personalizado en la base del tronco, que quedará visible en el tocón de los pies apeados.



Aspectos fitosanitarios. Plagas y enfermedades.


Insectos perforadores:

Ips sexdentatus

Este escolítido perforador coloniza sobre todo el fuste de árboles de calibre medio a fuerte (20 a 40 cm. de diámetro) Ips sexdentatus presenta como media dos generaciones al año pudiendo tener tres generaciones en zonas más suaves. Puede invernar en forma de larva o de pupa. La emergencia de adultos tiene lugar hacia los meses de abril-mayo y luego en julio-agosto.
Se trata de una especie polígama, que ataca a pies que presentan deficiencias fisiológicas marcadas, debidas a causas climáticas, mecánicas o patológicas. Generalmente la invasión de Ips sexdentatus se ve acompañada por el ataque de otros escolitidos de talla más reducida como Tomicus piniperda, Orthotomicus erosus que colonizan el tronco o por diversos Pityogenes que se encuentran sobre ramas. Los daños que causa, como consecuencia del desarrollo sub-cortical de Ips sexdentatus son deterioro de los tejidos conductores entrañando la muerte de los árboles.
Como métodos de lucha se recomienda una buena práctica selvícola con la eliminación de árboles debilitados, como medida preventiva. Desde la observación de los primeros focos es necesario intervenir eliminando rápidamente los árboles debilitados y situar árboles cebo que periódicamente serán retirados descortezándolos a la aparición de las larvas. Las cortezas serán quemadas o tratadas. Aunque en Galicia se halla ampliamente difundido, hasta el momento no se han detectado fuertes ataques sobre Pseudotsuga.

Hylobius abietis L.

Se trata de un curculiónido perforador que ataca a todos los pinos con preferencia a las repoblaciones durante los primeros años. En función de la climatología de la región puede tener una o dos generaciones al año. La invernación pude realizarla en estado adulto o de larva. Los adultos pueden vivir de 2 a 3 años. Se trata de una plaga de primerísima importancia en Europa afectando, como ya mencionamos a repoblaciones jóvenes y a viveros.

El daño principal lo hace el insecto perfecto, que se alimenta de la corteza y del cambium. Cuando el ataque es muy intenso se producen verdaderas decorticaciones, seguida de la muerte de la planta. Los factores que favorecen la propagación de la plaga son todos aquellos que ocasionan el debilitamiento de la masa y proporcionan, abundante madera, pies moribundos y tocones. Las cortas, si no van seguidas por la quema o la saca de las ramas y el arranque de los tocones también favorecen el desarrollo de la plaga. De todo ello, se deduce que la higiene del monte es el mejor preventivo para evitar la excesiva reproducción de Hylobius.
El método curativo tendría que ir dirigido contra los imagos, en los periodos de abril-mayo y agosto-septiembre con productos a base de alfacipermetrín o deltametín. Se han detectado ataques importantes en vivero y repoblaciones, siendo una plaga importante a tener presente.


Insectos perforadores de llemas.

Rhyacionia buoliana (Den. et Schiff)

Se trata de un Lepidóptero de la familia de los Tortrícidos que posee una generación al año. El vuelo se produce entre mediados de junio y mediados de julio, invernando en larva de cuarto estadio en el interior de la yema. Los daños se manifiestan sobre todo en las plantaciones de 4 a 15 años, debidos a las roeduras y galerías que hace la oruga en las yemas y brotes para procurarse alimento, siendo mucho más importantes los que se producen en primavera por la mayor actividad y voracidad de la oruga en esta época. Los brotes insectados crecen tres o cuatro centímetros antes de secarse, tomando la forma características de gancho con un pequeño grumo de resina en el orificio de entrada de la oruga. Otros son roídos por un solo lado, crecen torciéndose hacia el lado en que han sido heridos y al sobrevivir y continuar su crecimiento vuelven a tomar la dirección primitiva, produciéndose la característica malformación en "bayoneta" o "candelabro".

Las pérdidas de la guía terminal provocan bifurcaciones o torceduras en el tronco, con la consiguiente pérdida de parte de su valor comercial. Para su control en los lugares de nueva introducción parece interesante la especie de bracónido Orgylus obscurator parásito de orugas y crisálidas. En España los controles de la plaga se hacen por medios químicos en las repoblaciones, dos son los períodos de control, en abril-mayo y en julio. Los productos utilizados en materias activas son diflubenzuron, fenitrotion, triclofor (espolvoreo).
También se pueden utilizar feromonas sexuales para determinar la curva de vuelo y luego a los 12 días del máximo de vuelo, período de eclosión de los huevos, realizar los tratamientos.Con ataques poco intensos, puede aceptarse un cierto porcentaje de árboles bifurcados, que se extraerán en las claras.


Insectos chupadores.

Adelges cooleyi (Gillete)

Este Hemíptero pertenece a la familia de los Adelgidae. Para su desarrollo necesita de un huésped primario, en este caso la Picea, y de un huésped alternativo, la Psedutsuga menziesii. Sin embargo algunas poblaciones son capaces de desarrollarse enteramente sobre Peudotsuga, al faltar el huésped primario, y esto ocurre por razones de supervivencia y expansión geográfica. Este pequeño chupador provoca, como consecuencia de su alimentación, que las aciculas se deformen dándole un aspecto desgreñado a los ramillos, con manchas amarillas y provocando la caída de acículas.

Durante el verano se observa en la cara inferior de las acículas estructuras algodonosas blanquecinas que envuelven a los huevos, ninfas y adultos. Durante el invierno, las ninfas invernan bajo la forma de manchas oscuras areoladas de blanco en la cara inferior de las acículas. Lo hemos observado en viveros y repoblaciones, si los ataques son importantes se pueden aplicar aceites minerales durante el invierno. Por el momento sin embargo, los daños son poco importantes.


Hongos de raíces.

Phytophthora cinnamomi

Las Phytophthora son hongos del suelo cuya importancia esta considerablemente desarrollada en los viveros durante los últimos 20 años, debido a la utilización generalizada de contenedores de plástico negro. Se estima que el 70% de los decaimientos o marchitamientos en contenedores resultan hoy en día del ataque de Phythopthora. La conservación del hongo esta asegurada, a nivel de las raíces de las raicillas o del suelo, por las esporas rodeadas de una pared espesa (clamidosporas) y por el mismo micelio. La contaminación es realizada por intermedio de zoosporas, éstas pueden vivir 2-3 días. Ellas se desplazan en el agua del suelo o en el agua que a filtrado a través de las macetas o contenedores pues ellas penetran en las raicillas ya directamente, ya por una herida. El micelio se desarrolla entonces en las raíces y puede subir hasta el cuello, provocando el decaimiento de la planta.
Los factores favorables para su desarrollo son:
  • La humedad del suelo es el factor principal.
  • La temperatura: El micelio se desarrolla in vitro a una temperatura de 1 0 a 3 3 ºC con un optimo alrededor de 26 - 27 ºC. En la practica, una temperatura de 16ºC permite un crecimiento miceliar ya importante y determina el comienzo del periodo de riesgo
  • La fertilización: Los fuertes abonados nitrogenados, suministrados bajo la forma de nitrógeno nítrico, aumentan la sensibilidad de las plantas a las Phytophthora.

Síntomas y daños:
  • Sobre las raíces y el cuello: Manchas de podredumbre, marrones y blancas, aparecen sobre las raicillas y progresan hacia las raíces más gruesas y el cuello. Los primeros síntomas fácilmente observables se sitúan al nivel del cuello, zona que debemos vigilar con cuidado: observándose en estas zonas necrosis acompañadas de una coloración violácea, grietas,...
  • Sobre la parte aérea: Desde los periodos calidos, marchitamiento después pardeado y desecación generalizada de las hojas: los síntomas son tanto más marcados cuando el sistema radicular esta ampliamente atacado o que se esta en periodo de sequia...

Estrategia de lucha: La lucha es de carácter preventivo. Cuando la planta decae es ya demasiado tarde.

Métodos culturales:
  • Utilizar material sano y materiales de producción no contaminados
    • Examinar las nuevas plantas antes de plantar, eliminar (quemar) las afectadas
    • Elegir plantas procedentes de esquejes que han sido previamente tratados
    • Utilizar contenedores nuevos o desinfectados
  • Evitar excesos de humedad
    • Regar moderadamente evitando los sistemas gota a gota
    • Efectuar riegos al comienzo de la mañana para las especies sensibles
    • Evitar los sustratos con demasiado poder de retención de agua (turba) o las mezclas con tierra fresca o de corteza de pino
    • Obtener un buen drenaje, instalar los contenedores (macetas) sobre una cama de gravilla antes que sobre una película plástica
    • Jamas intentar reutilizar el agua de riego
  • Evitar los excesos nitrogenados
  • A lo largo del período vegetativo, vigilar los cultivos regularmente eliminando por incineración la plantas afectadas en un plazo muy breve.

Para el control químico puede emplearse productos a base de Etil fosfito de aluminio o Furalaxil.

Armillaria mellea

Las setas de armillaria, con un sombrero de color amarillo miel de 3 a 1 0 cm de diámetro, aparecen en otoño en grupos característicos al pie de los troncos de los arboles muertos o decaídos. Las laminillas de las setas liberan las esporas que, diseminadas por el viento, germinaran en el suelo para dar un micelio agregado en rizomorfos subterráneos (en forma de cordones de zapatos) que pueden infectar los nuevos sistemas radiculares. La infección puede igualmente hacerse por contacto e ingerto radicular entre raíces sanas y enfermas o a partir de rizomorfos provenientes directamente de arboles ya infectados.

Factores favorables
  • El exceso de restos orgánicos en el suelo, restos de corta, broza enterrada
  • Armillaria ataca a jóvenes arboles cuando el sistema radicular tiene alguna herida.
  • Condiciones ambientales estresantes o decaimiento de las plantas son otros de los factores favorables: sequia persistente, frío, asfixia radicular, humedad de suelo, compactación del suelo, ataque de insectos defoliadores, replantación sobre suelos infectados.

Síntomas y daños

  • Sobre la parte aérea
    • amarilleo y caída prematura de hojas o aciculas
    • muerte de ramillas después de ramas
Estos signos de decaimiento son generalmente progresivos y comienzan por la parte alta de la copa ganando poco a poco las partes inferiores. Algunas veces, en caso de sequia súbita, un árbol aparentemente sano puede decaer en el espacio de 15 días si el sistema radicular esta totalmente colonizado por el hongo.
Recordar que los síntomas aéreos:
    1. No son específicos de las podredumbres
    2. Si son debidos a las podredumbres, no se desarrollan a no ser que una o mas raíces gruesas están ya destruidas.
  • Sobre la parte subterránea y el cuello
    • Levantar la corteza de las raíces superficiales y del cuello con la ayuda de una navaja. Observar estos órganos y el suelo de alrededor
    • Entre la corteza y la madera:
    • Un fieltro blanco nacarado y espeso, extendido en palmeta, teniendo la consistencia de la piel de gamuza
    • Rizomorfos (cordones) blancos a marrones, aplanados y provocando la separación fácil de la madera y de la corteza
    • En la madera:podredumbre esponjosa (viña) o fibrosa y seca (Frondosas forestales)
    • En el suelo: rizomorfos negros, cilíndricos que progresan en el suelo a la manera de pequeñas raíces
El control de esta enfermedad es difícil. Todo va encaminado a medidas de tipo profiláctico, consistentes en la eliminación de los pies afectados, especialmente todo el sistema radicular. No debe plantarse la zona afectada al menos en cinco años. En caso de que los pies afectados no presenten el sistema radical muy afectado podrían darse tratamientos con Cubiet.


Hongos de heridas.

Phomopsis pseudotsuga Wilson

Se trata de un parásito de heridas de coníferas asociado con cancros y muerte de tallos y ramas. Puede atacar a numerosas especies de coníferas como Abies alba, (Cedrus atlantica C. deodora, Larix sp, Pinus canariensis, P. radiata, Pseudotsuga menziesii, Picea sp.

Los cuerpos de fructificación tanto de la forma perfecta como de la imperfecta nacen sobre los tejidos de las ramas muertas. Los de la forma perfecta, que son raros, son pequeños, negros y suelen estar agrupados y mezclados con los picnidios, de color negro, del estado imperfecto. Sobre ramas gruesas, el síntoma característica es la aparición de cancros hundidos y alargados de cerca de 15 cm. de longitud, mientras que en las ramas menos gruesas el cancro rodea a la rama, provocando la muerte de la parte terminal de la misma. Como consecuencia las hojas se vuelven amarillas luego marrones y finalmente caen prematuramente. Hasta el presente, debido a que sus ataques han revestido poco importancia no ha sido necesario la intervención para su control.


Hongos de acículas.

Dothistroma septospora (La enfermedad de la banda roja):

Esta enfermedad puede afectar a la mayor parte de los pinos, sobre todo a Pinus radiata pero también al Larix y a la Pseudotsuga. Las esporas son liberadas en primavera en periodos templados y húmedos ( 20ºC es la temperatura optima y elevada humedad). Su diseminación, asegurada por el viento y la lluvia, dura hasta otoño. Ellas pueden luego infectar las acículas durante toda la fase de crecimiento vegetativo, Sin embargo, las nuevas acículas quedan insensibles hasta que no salen de su vaina protectora; ellas son infectadas durante el mes de julio. Las esporas germinan sobre las acículas sanas, el micelio penetra en los tejidos por los estomas y se desarrolla localmente cerca del punto de penetración durante el periodo otoño- invierno.

La presencia de este micelio se traduce por la presencia de manchas cloróticas evolucionando en una banda alrededor de la acícula, lo que da nombre a la enfermedad. A la primavera siguiente, el micelio da nacimiento a un estroma negro, al principio subepidérmico, después emergente al nivel de la banda, dejando aparecer las fructificaciones que liberan las nuevas esporas de contaminación.

Síntomas y daños:
  • En otoño-invierno: manchas amarillo-bronce evolucionando a bandas marrón-rojizo que rodean las acículas del año y del año precedente.
  • 2 a 3 semanas después de la aparición de las primeras manchas, el extremo de las acículas se deseca quedando la base verde
  • A partir de abril, aparición de las manchas negras (estroma después fructificación) al nivel de las bandas rojas
La enfermedad provoca una defoliación parcial que se vuelve grave cuando las primaveras y los veranos son húmedos. El ataque se limita generalmente a la parte inferior del árbol. Ella afecta al crecimiento, afectando notablemente al crecimiento en diámetro de los pies jóvenes
Estrategias de lucha: Dothistroma septospora esta considerada como un parásito de cuarentena para la Unión Europea. Todas las plantas de pinos destinadas a los profesionales de la producción vegetal deben ser acompañadas del pasaporte fitosanitario correspondiente. Lucha química con el fin de proteger las acículas del año precedente y las jóvenes aciculas, aplicar 3-4 tratamientos a intervalos de 2-3 semanas desde mediados de mayo a finales de julio. Evidentemente esto sólo es posible realizarlo en viveros y plantaciones recientes.Productos aconsejados Ciproconazol, Flutriafol, Tebuconazol, Triadimenol, Betiomilo, Compuestos de cobre. En plantas de vivero de Pseudotsuga menziesii se se han observado también ataques de Heliotrips haemorrhoidalis, causando problemas. No obstante no suele ser frecuente su presencia. Otros insectos escolítidos encontrados han sido Pityogenes calcaratus sobre pies y ramas de poco diámetro y Orthotomicus erosus también sobre pies delgados y ramas de cierto diámetro. Respecto a hongos también es frecuente aislar Verticillum sp.



Otros aspectos de interés.


EL epíteto específico conmemora al naturalista Archibald Menzies (1754-1842), que descubrió esta especie en 1795; el autor del nombre creyó al parecer que el señor se llamaba Menziez y escribió menziezii, pero se trata de un error ortográfio (o tal vez tipográfico) que hay que corregir. El nombre de abeto de Douglas se explica por haber sido el botánico David Douglas (1798-1834), el que envió las primeras semillas a Europa (Inglaterra), en el año 1827. Es la especie forestal más importante del oeste de los Estados Unidos, donde se calcula que representa un 60% del total de árboles, compitiendo en tamaño y corpulencia con los grandes gigantes del reino vegetal, los géneros Sequoia y Sequoiadendron. Es un árbol de crecimiento rápido, muy adecuado para repoblar en climas húmedos, pues tiene un rendimiento en madera superior a todas las coníferas europeas. También es muy apreciado como árbol ornamental y existen numerosas variedades hortícolas. Se utiliza a veces como árbol de Navidad en Norteamérica y es el árbol oficial (State tree) del estado de Oregón. Las ramillas y acículas se usaron en América, en tiempos de penuria, nada menos que como sucedáneo del café.



Referencias.


"Los árboles y arbustos de la Península Ibérica y Baleares". G. López González. (Ed. Mundiprensa, 2001)
"Manual de Selvicultura del pino de Oregón". Vega Alonso, Guillermo. (Escola Politécnica de Lugo, 1998)
"Compendio de Selvicultura aplicada en España". Serrada, Rafael. (INIA-Fundación Conde del Valle Salazar, 2008)
"Tratamientos Fitosanitarios de las masas forestales". Mansilla, Pedro. (Silvanus, 1999)